Es fácil recordar datos cuantitativos como nombres de picos, altitudes, desniveles, orientaciones, acotaciones geográficas, coordenadas GPS, grados de dificultad en diferentes escalas ... nos sobran mediciones y este blog es sólo para guardar pequeños detalles que sirvan para pulsar el nodo neuronal que dispara en nuestro cerebro evocaciones, recuerdos, sensaciones, sugerencias y demás impresiones cualitativas

2011-04-30

Ibón de Armeña (1824 mts)

Llevamos ya unos cuantos fines de semana de mal tiempo, nos vemos obligados a desistir de ascender el Soum des Salettes, largamente planeado. No se puede hacer nada, o casi nada, pero la necesidad de meterse en montaña es más poderosa que el sentido común.
Sábado a las 21:00, llamada de Quique desde Benasque, que parece que el tiempo no será tan malo, que podemos intentar algo. Nueva  llamada a las 23:30, que están cayendo chuzos de punta, que mejor mañana hablamos. Finalmente, llamada a las 07.00, que ahora no está lloviendo, que salimos cagando leches y nos juntamos en Campo, uno desde Benasque, otro desde Zaragoza.

El motivo no puede ser un pico porque la visibilidad a partir de 2000 mts es nula. Pensando algo original no se nos ocurre nada … ¿o no? también existen ibones solitarios en valles escondidos: nos vamos al Ibón de Armeña, nombre con resonancias quasi-ancestrales para nosotros, que conocimos una obra pionera en la literatura alpina: “Espíritu y técnica de la montaña” de Agustín Faus en 1974, donde aparecía una foto en blanco y negro con una tienda de campaña en medio de la nieve. Entonces, cuando empezábamos a tomar conciencia del vacío, Armeña nos parecía tan remoto como Konkordia Platz y Cotiella, una montaña ignota.
Así que con estos antecedentes, el Valle de Armeña adquiere tintes interesantes, parece que tengamos que justificarnos por, alguna vez, convertirnos en simples paseantes contemplativos. Es cierto que percibimos la ciudad como un paraje hostil y peligroso que nos obliga a llevar siempre la armadura puesta; llegados a la montaña con sus grandes espacios abiertos e irrepetibles, nos sentimos protegidos y acogidos, nos podemos desnudar de la armadura porque en estas latitudes y por encima de los 2000 metros, escasean las malas gentes. 
Nos reunimos, pues, en Campo y seguimos dirección norte hasta Seira, allí nos desviamos a Barbaruens, donde abandonamos el asfalto tomando una pista que sale a la izquierda un poco antes de llegar a la aldea y recorre unos 3 o 4 kmts entre bosques y prados finalizando en una explanada con espacio para aparcar (1400 mts). Despreciamos un camino ancho con las marcas del GR-15 y preferimos una senda estrecha y empinada que nos llevará tranquilamente hasta el circo de Armeña. La senda comienza con fuerte pendiente pero como el desnivel que nos espera es suave, sólo 600 mts, arrancamos a buen paso. Por el momento hay algo de llovizna pero los gore-tex la soportan sin problemas. Atravesamos bosques espesos, primigenios y húmedos, donde aspiramos el olor característico del ozono –olor a lluvia- sintiendo cómo ese oxigeno triatómico que carga el ambiente de iones negativos nos da un chute de optimismo y bienestar (esto no es efecto de la sugestión sino de la bioquímica).


Los abetos alternan con hayedos de intenso y renovado verde primaveral, la senda asciende por encima del Barranco de Bilse y atraviesa las torrenteras de Gargalluso con restos de aludes. Nos cruzamos con un grupo de chicos que han pasado la noche en el refugio y se vuelven hartos del mal tiempo. Atravesamos las canales del Reduno, también marcadas por los aludes y llegamos antes de lo esperado al collado del Ibón (1900 mts) con vistas sobre el circo y el refugio; descendemos (1824 mts) hasta el Ibón de aguas absolutamente transparentes y por los prados de la orilla pronto alcanzamos el refugio, nos ha costado unas dos horas desde el parking. 

El paisaje lo preside Cotiella con sus 2911 mts, recordamos que su primera ascensión la realizó Henry Russell y todo el macizo fue muy querido por Raymond d’Espouy. La impronta de los franceses se nota en este circo tanto como en Guara y otras zonas del Pirineo. 

 El refugio (1860 mts) es libre, es decir, no está guardado. Sin embargo, está limpio y bien cuidado, siempre hay algo de leña y de comida. Tiene radioemisora de socorro, mesa, banco y chimenea. En el altillo con colchonetas pueden dormir entre 10 y 20 personas, dependiendo de lo que la confianza o la necesidad consientan en apretujarse unos y otros. 
 








En el refugio coincidimos con una pareja llegada desde Benasque con su perro ‘Notas’ que nos recomiendan regresar por el barranco de Bilse, balizado como GR-15, cerrando un recorrido circular. Seguimos su consejo, disfrutamos de hayedos impresionantes y de la compañía de un rebaño de cabras que nos siguen o preceden, según los atajos que tomamos unos y otras.




 
Casi al mismo tiempo que la lluvia llegamos al coche, nos vestimos con las armaduras y retornamos a la ciudad, escasa en ozono y con demasiados iones positivos.

30 Abril 2011. Enrique, Rafa.

2011-04-28

Camino de Buerba a Yeba

23 de abril de 2011 Como suele ser habitual, por soleados que hayan sido los días previos a Semana Santa, los pronósticos meteorológicos se complican notablemente a partir de Jueves Santo. Nos planteamos hacer una excursión el día de Aragón, para el que se anuncia que aguantaría la mañana y por la tarde acabaría lloviendo, por lo que tenemos que buscar una excursión no demasiado larga y sin tomar demasiada altura ya que los cielos se prevén cubiertos. Nos decidimos por esta asequible ruta que aúna ejercicio físico, olor a naturaleza y patrimonio etnológico, y que une Buerba, al sur del Valle de Vio, y Yeba, al norte de los pueblos de la Solana, en el corazón del Sobrarbe. Chimeneas troncocónicas, tejados de losa (aunque empiezan a quedar pocos), bordas y eras jalonan el comienzo de nuestro recorrido en Buerba. Las casas se recortan contra los Sestrales y el gran surco producido por el Cañón de Añisclo. Caminamos hacia el sur de este pequeño núcleo, buscando el sendero balizado con marcas blancas y verdes que nos guiará en nuestro descenso hacia el río Yesa. Lo cruzamos con ciertas dudas por lo ancho del cauce, y el camino empieza a remontar camino de Yeba, introduciéndonos en un bello y frondoso bosque poblado fundamentalmente por robles y pinos, mientras el suelo que pisamos se cubre de hierba. Se nota que la orientación es norte. Tras cerca de dos horas de tranquilo caminar divisamos los dos barrios diferenciados de Yeba. Nos sorprende la vida que vemos en el pueblo, al menos en estos días festivos. Nos recreamos fotografiando piedras, tejados, bordas y pintorescas chamineras, tanto que apenas emprendemos el camino de regreso comienzan a caer las primeras gotas. Pronto nos protegemos con nuestros chubasqueros. Buscamos un camino alternativo al de la ida, buscamos el sendero que nos lleva hasta el puente románico, es decir, el sendero que ha unido los dos pueblos toda la vida ya que el que tomamos a la ida es de nueva creación. Cuando llegamos al bello puente llueve tanto que ni nos planteamos sacar la cámara para fotografiarlo. Al tratarse de orientación sur, la vegetación predominante es la encina y el boj. Los matorrales se empapan de tanta agua que, al rozarlos, hacen que se calen nuestros pantalones y botas. Y así tras cerca de otras dos horas llegamos a nuestro punto de partida, Buerba. La lluvia no amedrenta a los numerosos turistas con los que nos cruzamos por sus calles. Nos cambiamos de ropa tras el chapuzón y tomamos las últimas fotografías que nos ayuden a retener en nuestra memoria el patrimonio de uno de los pequeños pueblos del Sobrarbe mejor conservados.
23 Abril 2011. Carli, Fernán

2011-04-27

Cresta del Diablo y pico Soulano (2911 mts)

Arista del Diablo

Bueno, ayer estuve en Telera por Gran Diagonal, pero eso ya es historia.
El martes 12 subo con Alfredo a Respomuso. Al día siguiente, madrugón y subida a la brecha al lado del Canino del Diablo para hacer la cresta homónima. Encordados desde la rimaya. Alfredo la hace con bota, y yo me pongo los pies de gato. En algún colladito hay algo de nieve, y él la pasa como un cohete, y yo... ¡¡yo también, patinando!! Mucho sube-baja, rápeles y mucho IV. Es larguilla. La primera parte se puede hacer bastante en ensamble. La última parte es más complicada, rematando el final con la escalada de La Piedra Elevada (V+)
Cintajos para estribos, tirando de brazos y jadeando para subir con la pesada mochila a la espalda. Alfredo se ríe. Pico Soulano y para abajo por la canal en cuatro rápeles nada simpáticos. La nieve en Vuelta Barrada y toda la bajada... hundiéndote continuamente. Llegamos al refugio, y ¡a cenar con vino! ¡Ya bajaremos mañana! ¡Al equipo estandar habría que añadir una piragua o un par de flotadores!
13 Abril 2011. Alfredo, Pedro
El Tridente Sur visto desde el Tridente Norte
Paso de "La Piedra Elevada"
En la cima del Pico Soulano
Iniciando rappel
Vuelta Barrada (El valle del fin del mundo)

2011-04-26

Peña Telera (2764 mts) por la Gran Diagonal

Gran Diagonal a Peña Telera
Hola, amigos.
Me he venido unos días al Pirineo con mis amigos guías.
Empiezo el lunes 11, con Iñaki, en la Diagonal a Telera.
Estamos a pie de vía antes del alba, y la hacemos practicamente en ensemble, excepto en los dos pasitos en mixto que superamos al elegir los ramales de la izquierda. La arista de nieve, horizontal, de 50º y aérea se hace bien con esta nieve, y salida final.
¡¡Fabulosa canal!! Subimos a Telera, y luego a buscar los rápeles de la Canal de la Z. Un par de ellos y luego continuamos descendiendo de cara a la pared. El final es penoso con la nieve tan blanda que nos hundimos en ella hasta las ingles. Agotador, tardamos más en el descenso que en la subida.
11 Abril 2011. Pedro, Iñaki
Antes del alba, preparando el material al pie del corredor Metidos en faena Ya hemos salido de la canal. ¡¡Vaya panorama!! Cima, 2764 mts.
Canal de la Z. Comienzan los rápeles

2011-04-11

Carrera Proniño

Cinco años sin correr una carrera, pero entre mi hija Marta y mi cuñado Fernando me convencieron. 10 kilómetros tan sólo, y una buena causa. La competición discurrió por un bonito circuito entre el Parque Grande y los pinares de Venecia, en una mañana ventosa y desapacible. Os preguntaréis qué hace esta entrada en este blog que generalmente trata de temas montañeros. Pues sencillo, mis compañeros de monte, que ya están un poco mayores, me suplican que esté en buena forma para echarles una manita en las ascensiones. (que si llévame la cuerda, que si por favor abre huella en la nieve, que si me puedes llevar esto o aquello). Y aquí me tenéis entrenando y corriendo por puro altruismo. Pero amiguitos, tened en cuenta que ya no voy teniendo edad para estos trotes. http://www.carreraproninozaragoza.com/
10 abril 2011. Enrique
Enrique, Fernando y Marta, momentos antes de empezar
Misión cumplida

Eduardo, que corrió en infantiles, con Escartín y Abel Antón

Temas relacionados