Es fácil recordar datos cuantitativos como nombres de picos, altitudes, desniveles, orientaciones, acotaciones geográficas, coordenadas GPS, grados de dificultad en diferentes escalas ... nos sobran mediciones y este blog es sólo para guardar pequeños detalles que sirvan para pulsar el nodo neuronal que dispara en nuestro cerebro evocaciones, recuerdos, sensaciones, sugerencias y demás impresiones cualitativas

2010-07-08

Los Ibones de Arriel también existen

Hay una frase atribuida erróneamente a Mallory o a Carli, aunque en realidad fue Maurice Herzog quien dijo eso de “No es más quién más alto llega, sino aquel que influido por la belleza que le envuelve, más intensamente siente".
Y para sentir la montaña en plenitud no hay más remedio que acogerla en solitario y en silencio, respirar el aire ozonizado, leer con los pies sus texturas, desde el hielo quebradizo a la roca esquistosa, entornar los ojos hacia el cielo para percibir el prana en puntitos brillantes o sentir los cabellos erizados por la ionización que antecede la tormenta. En solitario y en silencio Fernán ha recorrido el valle de Arriel en pleno deshielo y quiere compartir estas fotos con sus amigos.

4 comentarios:

  1. Gracias Rafa, no cabe duda de que me vi envuelto en la belleza. Parece un milagro encontrar un paraíso así a 180 kms. del tórrido desierto

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  2. Amigo Rafa:
    ¡Qué alegría verte por mi blog!
    Las fotografías que publicas son maravillosas y la frase de Maurice Herzog, ni te cuento. Cuanta sabiduría encierran esas palabras y lo más grande es que aunque me imagino se refiere a la montaña, metafóricamente se podría aplicar a tantas y tantas situaciones de la vida.
    También yo te deseo un feliz verano y junto un beso para Anais, te envío un fuerte abrazo.

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  3. Manuela me dijo que veia "pranas", pero creo que no se refería a eso.

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  4. Son realmente bellos esos parajes, no cabe duda de que es un privilegio estar en ellos, me gusta la soledad, pero no sé si sería capaz de hacer un recorrido así sola, mejor dicho, si lo sé, no sería capaz, además me ha parecido ver un osito entre la montaña, ¡qué miedo!
    Seguro que Fernán tuvo que disfrutar mucho, y no por estar en las alturas, como dice la frase de Herzog, sino por la influencia de toda esa belleza.
    Muchos besos, Rafa, un abrazo, Fernán.

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