Es fácil recordar datos cuantitativos como nombres de picos, altitudes, desniveles, orientaciones, acotaciones geográficas, coordenadas GPS, grados de dificultad en diferentes escalas ... nos sobran mediciones y este blog es sólo para guardar pequeños detalles que sirvan para pulsar el nodo neuronal que dispara en nuestro cerebro evocaciones, recuerdos, sensaciones, sugerencias y demás impresiones cualitativas

2020-04-27

Pico del Collado de La Rimaya(3265 mts), Le Bondidier (3185 mts)

Glaciar de la Maladeta. En el centro, collado y Pico del Collado de la Rimaya
Agosto de 2007. Rafa, Pedro y yo estábamos bajo el influjo tresmilista que sufrimos desde que llegó a nuestras manos el libro de Juan Buyse. Para estas fechas ya habíamos ascendido un buen número de cimas que superan la cifra mágica. Aún así, algunas cumbres habían quedado aisladas, y ahora la colección se había puesto un poco cara. Una de estas montañas era el Pico del Collado de La Rimaya. Una cumbre secundaria que quedaba un poco a desmano, ya que todas las montañas de su alrededor ya las habíamos ascendido. Había que buscar algún atractivo, y enseguida lo encontramos. Ascenderíamos desde La Besurta por el glaciar y el collado de la Rimaya, paso mítico y testigo de éxitos y tragedias durante la época heroica del pirineísmo. Así, pues, la primera mitad del plan estaba solucionada, pero  como siempre, le queríamos dar un valor añadido, y éste sería descender hacia la vertiente meridional, ascender Le Bondidier y lanzarnos hacia abajo por el  valle de Cregüeña. Cruzaríamos el macizo de norte a sur, y nos anotaríamos dos nuevos picos.

La tarde anterior dejamos un coche en la carretera que lleva hacia los Llanos del Hospital, a la altura de la desembocadura del torrente de Cregüeña en el Esera.
La madrugada fue de las de aupa, pues aunque ya hace bastante tiempo, creo recordar que el bus que sale hacia La Besurta se cogía en Benasque a eso de las 5,30.
Una vez en La Besurta, comenzamos el conocidísimo itinerario a La Renclusa, para posteriormente seguir la caravana de gente que se dirige hacia el Aneto.
Cuando el itinerario comienza a elevarse hacia la Cresta de los Portillones, abandonamos la ruta hacia la derecha en busca del maltrecho glaciar de la Maladeta. Al llegar a él nos calzamos los crampones y nos encordamos.
Por encima de La Renclusa. Vista al oeste

De izquierda a derecha: Maladeta E., Collado Rimaya, Pico del Collado Rimaya y cresta hacia las Maladetas occidentales

Entrando en el glaciar

Glaciar y Maladeta E.
 Ascendemos ya directos al collado de la Rimaya que tenemos ya en nuestra vertical. Al llegar al pie de la pared descubrimos la rimaya. Por fortuna se puede cruzar por un puente de nieve. Pedro pasa primero y luego nos asegura a Rafa y a mí por si las moscas. Una vez fuera del glaciar, nos detenemos al pie del empinado canalón  para quitar crampones y comer algo.
Pronto ascendemos al collado dejando atrás el empinado y roto corredor.


Pedro supera la rimaya y nos asegura

Collado de la Rimaya
Ahora tenemos ante nosotros una arista algo caótica. Los bloques se amontonan delante de nosotros, aunque vemos la cima muy cerca, ya que se eleva solamente 40 metros sobre el collado. La ascensión es más sencilla de lo que parece en un primer momento. Sorteamos los bloques por un lado o por otro. El precipicio que se abre al norte, sobre el glaciar, es considerable. El último tramo se hace por la vertiente meridional, ascendiendo finalmente al incómodo amontonamiento de bloques que configuran la cumbre. Vista aérea sobre el glaciar al norte, y el fantástico ibón de Cregüeña al sur.
Unas cuantas fotos; ese es el tiempo que permanecemos allí.
Ibón de Cregüeña



Pedro y Rafa en la cima. Detrás, muy cercana, Maladeta E.

Rafa y yo

A la derecha el Pico Cordier. A su izquierda y más abajo, Le Bondidier. Al fondo Macizo de Posets

Agujas y lago de Cregüeña

Glaciar de la Maladeta
Comenzamos a descender con cuidado hacia el sur, destrepando por un canalón que desaparece enseguida. A  través de repisas nos desplazamos hacia nuestra izquierda encontrando otro corredor que también se acaba. Otra maniobra descendente a la izquierda y prácticamente llegamos a la vertical del Collado de la Rimaya, pero ya cerca del pedregal de la base. Con cuidado nos descolgamos hasta allí, donde aprovechamos para hacer un descanso. Un poco más abajo queda el Ibón Cordier, colgado sobre el inmenso Lago de Cregüeña. 
Marchamos hacia el oeste por un horrible pedregal en el que algún nevero sobrevive todavía a la canícula. El calor es horrible en esta especie de olla.
Travesía en la pared

Deambulando por el pedregal en dirección al collado Cordier
Con más esfuerzo del previsto alcanzamos las inmediaciones del collado Cordier, que separa las Maladetas Occidentales del Pico Le Bondidier, próximo objetivo. Empezamos una trepada fácil, sorteando los grandes bloques. El terreno es un poco mediocre, pero se avanza bien por la cresta. Llegamos a la cima norte, y tras alcanzar la horcada ascendemos a la cima principal, unos metros más alta que la anterior.  La vista sobre el lago de Cregüeña es espectacular.
Traspasando la horcada entre las dos cimas de Le Bondidier. Detrás Picos Sayó y Cordier

Pico Maldito y Arista de Cregüeña
 Sin parar nos disponemos a descender. Discutimos sobre la ruta a seguir. Pedro quiere seguir la cresta hacia el sur. Yo me inclino por retornar al collado Cordier y desde allí descender al valle. La ruta hacia el sur es una incógnita, mientras que la que defiendo yo no tiene problema. Creo recordar que Rafa se mantuvo al margen. La cosa se puso un poco tirante, pero como siempre, acabamos haciendo lo que “sugería” Pedro. Abandonamos la cima descolgándonos por la cresta hacia el sur. Pequeños destrepes sin dificultad, hasta que la arista tiende a precipitarse sobre la cubeta glaciar. Entonces encontramos a la derecha algún corredor roto que nos saca de la montaña sin problemas, llegando al torrente de Cregüeña, más o menos a 2500 mts. Bueno, Pedro, si hay que darte la razón, se te da, y tan amigos.
Descendiendo. Pico de Alba y Cresta de Quince Gendarmes

Le Bondidier ya queda atrás

Torrente de Cregüeña
Llevamos ya un buen sobo encima, así que descansamos junto al torrente. El agua helada en nuestros pies es una auténtica delicia. Por un momento sentimos que la excursión ya está finiquitada…, pero vaya error. Nos quedan 1100 metros de descenso por este empinado valle, con un sendero escalonado, pero con peldaños de 50 cm. Nuestros cuádriceps parecen estallar. Sólo algún breve llano con vegetación hasta la cintura nos da un respiro. Es un descenso que machaca a cualquiera. Me viene a la memoria mi anterior vez en Cregüeña. Fue en Julio de 1991 con mi hermano Carli. Hicimos la Maladeta E. ascendiendo por el Valle de Cregüeña, y vuelta. Fue una paliza terrible. Recuerdo que tuve que adelantarme e ir a buscar el coche que habíamos dejado en los Baños de Benasque. Luego volví a recoger a Carli, que estaba hecho polvo. Y es que la subida es mala, pero la bajada….¡¡horrible!!

Hacia el Valle del Esera, al fondo

Vista atrás

Algún llano, menos mal

Y algo de poesía
Por fin llegamos al Puente de Cregüeña, confluencia con el río Esera. Aún tuvimos que subir una horrenda pedrera hasta la carretera. Al llegar arriba nos tiramos junto al coche completamente empapados de sudor. Una bandada de moscas y mosquitos se abalanzó sobre nosotros y tuvimos que meternos en el coche sin apenas haber mitigado el resuello. Las agujetas de los cuádriceps duraron más de 15 días, o por lo menos ese recuerdo me quedó para siempre.

Le Bondidier, en el centro




Una fantástica excursión. Una incursión en toda regla en la parte , quizás, menos visitada del Macizo de las Maladetas. Un lago, el de Cregüeña, más fácil y bonito de ver desde cualquiera de las cimas que le rodea, que llegar hasta sus orillas.
Vista desde el Portillón de Benasque. Ruta al Pico Collado de la Rimaya

4 agosto 2007. Pedro, Rafa, Enrique

2020-04-06

La cima más alta

"El secreto, querida Alicia, es rodearse de personas que te hagan sonreir el corazón. Es entonces y sólo entonces que estarás en el País de las Maravillas"

Adiós, María José, querida amiga, gracias por esa sonrisa que nos has regalado para siempre y por compartir con nosotros montañas y momentos fantásticos. 
Feliz viaje a la cima más alta.
«

1 Abril 2020

2020-03-21

Carta de un amigo


Hace unos días recibí un correo de un amigo. El texto recogía una reflexión de lo que después de una larga ausencia de actividad montañera, había sentido en ese reencuentro. Un texto revelador de sus sentimientos más profundos de amor a la montaña. 
En estos días extraños, en los que aprovechamos para repasar imágenes y píadas ya casi olvidadas, aprovecho para colgarlo en nuestro blog. 
Gracias Juan Luis por estas cosas y por muchas más.

21 marzo 2020 (por cierto, Día Mundial de la poesía 2020)




''Siempre leo vuestros relatos montañeros , y me siento un poco gorrón , disfrutando mucho y   envidiándoos más , así que para mitigar ese pequeño complejo de culpa me he decidido a echar unas cuantas palabras juntas , y esperar que el montón que formen tenga algún sentido.
Así que allá va, y como va de “proetas” esta será mi prosaica piada montañera.


El otro día, después de muuucho tiempo,  volví al monte, ( por envidia, claro ) .
Algunos, equivocadamente, pensaréis que nunca he dejado de ir, unos por creer que sigue activa mi vida montañera y otros porque tienen por “monte” un concepto distinto al mío, y es que con el tiempo cada uno construye su propio diccionario vital.

“Mi monte” es una comunión complicada de explicar (como casi todo ese viento que se entretiene revolviendo mis espigas neuronales) ,es un compromiso sincero, con todas sus consecuencias. Un “somos uno” en el que dejo de ser yo mismo para pertenecer a algo inmenso. Un juego con otras reglas, con las suyas que hago mías.

Me convierto en un espectador sumergido en el cuadro que contempla. En fiscal que señala sin piedad mi comportamiento frívolo, arrogante, temerario e ignorante.  En amante inexperto, pero satisfecho.

 Y fue mi amada, en frío y perfecto silencio, quien me volvió a susurrar con dulzura mi condición de patán.

Y aquí estoy, purgando mi falta y haciéndola pública, disfrutando de mi torpeza en el amor, inexplicablemente feliz de mis primeros fracasos en este difícil arte, los  primeros escarceos, las primeras dudosas insinuaciones, esos primeros dolores, ese sacrificio continuo que aumenta su peso en cada paso y desaparece en lo más alto, mutando en la escurridiza felicidad de lo conseguido, en la inmensa alegría que se lleva el viento de la cumbre , ese viento que me revive, que me da aliento , que me da la VIDA.

Dos días después, mi mente feliz continúa arrullando a mi cuerpo dolorido, consolándole de su orfandad momentánea. Porque ambos soñamos con volver a nuestro lugar, a donde nos corresponde, a retozar con increíble torpeza entre las sábanas de nuestra maestra hasta que la memoria recuerde lo inolvidable.

No hay fotos de troncos retorcidos de piel rugosa, nudosa y suave, ni de bosques alfombrados de nieve virgen, tampoco de torrentes espumosos que saltan sin vacilar entre rocas grafitadas de líquenes, ni de cumbres alcahuetas que asoman entre océanos  de luz y nubes, ni de estrechas cornisas almenadas de pisadas y sostenidas por el vacío, dulce camino al cielo.

Sólo quedan imágenes que lloviznan despacito sobre mi campo de neuronas para que florezcan fuertes, rebeldes, alegres e inexpugnables. Esas imágenes trenzadas con sentimientos, sacrificios e ilusiones  me las guardo para mí, eso va con mis reglas.
                                                                                                                  
Un abrazo a mis padrinos por abrirme las puertas del cielo"

Juan Luis 


2020-03-02

Pico de Liena (2605 mts)


Fines de semana de tiempo primaveral  en pleno Febrero no es nada normal, pero como me decían el otro día, “esto no es nada bueno, pero vamos a aprovecharlo”. Con esta premisa intenté varias veces encontrar quórum para realizar alguna actividad montañera de las que se suelen hacer en Abril, sin encontrar ninguna respuesta entre mis compañeros habituales. Por fin, y tras tres intentos consigo convencer a Fernán, eso sí, con condiciones. Deberá ser sábado, y el lugar, la montaña de Liena, en el valle de Chisagüés. El lugar fue una concesión por mi parte, ya que esta montaña la tenía reservada para una raquetada en toda línea. Bueno, el caso es que después de fracasar en varios intentos, y tras apalabrar con Fernán, se nos unen Kuka, Carli y Rafa. El poder de convocatoria de Fernán está fuera de dudas.
Salimos de Zaragoza, y en Ainsa recogemos a Kuka y Carli. Recorremos el valle del Cinca hacia el Norte. Pasado el pueblo de Chisagüés tomamos la pista de Liena. Un cartel advierte de la prohibición de circular sin llevar un ticket que deberíamos haber conseguido en Bielsa, siete  kilómetros más atrás. Convencidos de que ésto solo funciona en verano seguimos para arriba. En el parquin de la Borda Bruned dejamos el coche, y seguimos a pie por la pista, ya que este es el lugar que se recomienda para aparcar. Poco antes de llegar a Petramula, a 1900, encontramos varios vehículos aparcados. Un numeroso grupo se dispone a empezar alguna travesía. Ojo, que la mayoría de los coches tiene ticket. El corazón me da un vuelco, y más cuando Carli me dice que las multas no son pequeñas, quizás 300 euros. Dejamos atrás el llano de Petramula y tras una curva de 180 grados nos dirigimos siempre por la pista en dirección a la Montaña de Liena, mientras tanto mi cabeza no para de pensar en los 300 euros. Sobre 2100 metros encontramos la nieve, ya con continuidad. Hace rato que hemos perdido la pista (que en verano llega hasta la cima) y avanzamos al SE por campos de nieve monótonos, tan solo perturbados por la esbeltez de las paredes del Espluca Ruego a nuestra izquierda. Sin embargo, cada vez que nos volvemos atrás, alucinamos con el panorama que se abre a nuestra espalda. Las murallas de Pineta y la cara norte de las Tres Sorores emergen por detrás del Comodoto, que hasta entonces las ocultaba. Vemos también que el numeroso grupo de esquiadores también llevan la misma ruta que nosotros. 
En el llano de Petramula, al fondo, la pista gira 180º en dirección a la montaña de Liena

Ganamos altura sobre el valle de Chisagües, o del Río Real

Sobre 2100 la nieve ya tiene continuidad

Tres Sorores

Suaves pendientes

Siempre en dirección SE, hacia el cordal. Al fondo Pico de Chinipro

Robiñera

En primer término Espluca Ruego, y al fondo Robiñera

Un buen montón de esquiadores viene detrás nuestro

Posiblemente es un cursillo de esquí de montaña

La subida hasta el cordal es realmente suave, y tan solo unos metros antes se empina y nos obliga a hacer alguna zeta. Llegamos a la divisoria , teniendo a nuestra izquierda el Ruego y el Espluca Ruego, seguimos a la derecha y alcanzamos la cima del Liena (2605 mts) en el mismo momento que la marabunta de esquiadores hacen los mismo. También es casualidad. Quizás soy un poco rarito, pero me gusta disfrutar de la montaña con los míos, así que viendo una  cima solitaria un poco más al sur, y sin detenernos continuamos hasta ella, casualmente de la misma altura. Vista inmensa, sobre todo hacia la norte de las Sorores, aunque hacia el este vemos todo un rosario de picos conocidos, entre los que resalta el macizo de Posets. Al norte, La Munia, y su cresta se elevan sobre el profundo tajo del valle de Barrosa, hundido bajo nuestros pies, y por donde discurre el terrorífico (según cuentan) “sendero de las Pardas”. Montañas que nos recuerdan preciosas excursiones, como por ejemplo el Barrosa, justo enfrente, al Este, por delante del Salcorz, Ibonet, Espada. Qué recuerdos. A la izquierda  de la Munia, y por encima del “ansaberiano” Espluca Ruego, se eleva el Robiñera en una pose bastante distinta y más bella de la que estamos acostumbrados.
Robiñera, y delante de ella, con aspecto "ansaberiano" (según Fernán), el Espluca Ruego


Al llegar a la loma divisoria vemos en valle de Barrosa y el macizo de la Munia

Últimos metros


Robiñera y La Munia

Carli llegando a la cima de Liena (2605 mts)

Buscando la tranquilidad nos dirigimos a la siguiente cima, de igual altura

La Munia, impresionante
Fernán, Carli, Enrique, Kuka, Rafa. El de atrás se coló en la foto

1000 metros por debajo de nosotros, la carretera del túnel de Bielsa

La vista más repetida. Tres Marías, Collado Añisclo, y Tres Sorores

Más al sur, otra cota, La Mota (2579 mts). A ésta no llegamos

Macizo de Posets

Trigoniero. A la izquierda Pico Ibonet, y derecha Espada. Al fondo Culfreda

Sierra Morena, Troumouse y muralla de Barroude

Robiñera

Algo de almuerzo, fotos, risas, y para abajo. Todo tieso, aunque nos desviamos un poco     
hacia la derecha para ir a ver las ruinas de lo que fue la instalación minera de Parzán.  
Deambulamos por las ruinas de los barracones, al tiempo que divisamos una Antena 
Parabólica prácticamente pegada a la pared del Espluca Ruego. Yo ya la había visto a la subida, pero mis compañeros no, y poco menos que pensaron que era una alucinación mío, pero no, allí estaba. Un misterio. Los barracones datan de principios del siglo XX, pero una parabólica....
Desandamos la pista.  A lo lejos ya veo el coche, y me vuelvo a acordar de la multa. Llegamos, y, sorpresa, nos hemos librado. De todas formas, para otra vez ya lo sabemos. Por cierto, se supone que la recaudación es para mantener la pista en buen estado, pero la realidad es que no está muy allá. Quizás cuando pase el invierno le den un repaso.
De regreso a casa, aún paramos en el siempre agradable Hostal de Salinas. Unas cervezas artesanales del Sobrarbe en la terraza en mangas de camisa (estamos en Febrero) y punto final. Ya en casa investigué un poco sobre las minas de Parzán, pero ni rastro de la antena, HASTA HOY, mientras escribía he escudriñado un mapa del IGN y lo he descubierto. Es una Instalación de Alerta Sísmica. Hay unas cuantas por España, y concretamente una aquí, en Chisagüés. ¡Manda Huevos!


Descendemos


Las Tres Marías

Esta pared del Espluca Ruego tiene un parecido con Ansaber....


Pequeña capilla junto a los barracones. Seguramente, hace 90 años, albergaba alguna talla

Ruinas de barracones. Las minas se encontraban más arriba, y posiblemente estas edificaciones eran utilizadas por los mineros

La parabólica. No era una alucinación

Fernán y Rafa delante del Comodoto

Kuka

Borda Bruned. Gracias Fernán

Excursión redonda. Montaña y amigos, sin multa, y unos paisajes maravillosos. Hasta tuvimos la suerte de tener una cima gemela para huir del mundanal ruido. Cuando vas al Aneto o Monte Perdido, ya se sabe, pero en Liena…  ¡Esto no entraba en nuestros planes!
Ruta seguida, e instalación de Alerta Sísmica
22 Febrero 2020. Kuka, Carli, Rafa, Fernán, Enrique
Temas relacionados