Es fácil recordar datos cuantitativos como nombres de picos, altitudes, desniveles, orientaciones, acotaciones geográficas, coordenadas GPS, grados de dificultad en diferentes escalas ... nos sobran mediciones y este blog es sólo para guardar pequeños detalles que sirvan para pulsar el nodo neuronal que dispara en nuestro cerebro evocaciones, recuerdos, sensaciones, sugerencias y demás impresiones cualitativas

2011-04-28

Camino de Buerba a Yeba

23 de abril de 2011 Como suele ser habitual, por soleados que hayan sido los días previos a Semana Santa, los pronósticos meteorológicos se complican notablemente a partir de Jueves Santo. Nos planteamos hacer una excursión el día de Aragón, para el que se anuncia que aguantaría la mañana y por la tarde acabaría lloviendo, por lo que tenemos que buscar una excursión no demasiado larga y sin tomar demasiada altura ya que los cielos se prevén cubiertos. Nos decidimos por esta asequible ruta que aúna ejercicio físico, olor a naturaleza y patrimonio etnológico, y que une Buerba, al sur del Valle de Vio, y Yeba, al norte de los pueblos de la Solana, en el corazón del Sobrarbe. Chimeneas troncocónicas, tejados de losa (aunque empiezan a quedar pocos), bordas y eras jalonan el comienzo de nuestro recorrido en Buerba. Las casas se recortan contra los Sestrales y el gran surco producido por el Cañón de Añisclo. Caminamos hacia el sur de este pequeño núcleo, buscando el sendero balizado con marcas blancas y verdes que nos guiará en nuestro descenso hacia el río Yesa. Lo cruzamos con ciertas dudas por lo ancho del cauce, y el camino empieza a remontar camino de Yeba, introduciéndonos en un bello y frondoso bosque poblado fundamentalmente por robles y pinos, mientras el suelo que pisamos se cubre de hierba. Se nota que la orientación es norte. Tras cerca de dos horas de tranquilo caminar divisamos los dos barrios diferenciados de Yeba. Nos sorprende la vida que vemos en el pueblo, al menos en estos días festivos. Nos recreamos fotografiando piedras, tejados, bordas y pintorescas chamineras, tanto que apenas emprendemos el camino de regreso comienzan a caer las primeras gotas. Pronto nos protegemos con nuestros chubasqueros. Buscamos un camino alternativo al de la ida, buscamos el sendero que nos lleva hasta el puente románico, es decir, el sendero que ha unido los dos pueblos toda la vida ya que el que tomamos a la ida es de nueva creación. Cuando llegamos al bello puente llueve tanto que ni nos planteamos sacar la cámara para fotografiarlo. Al tratarse de orientación sur, la vegetación predominante es la encina y el boj. Los matorrales se empapan de tanta agua que, al rozarlos, hacen que se calen nuestros pantalones y botas. Y así tras cerca de otras dos horas llegamos a nuestro punto de partida, Buerba. La lluvia no amedrenta a los numerosos turistas con los que nos cruzamos por sus calles. Nos cambiamos de ropa tras el chapuzón y tomamos las últimas fotografías que nos ayuden a retener en nuestra memoria el patrimonio de uno de los pequeños pueblos del Sobrarbe mejor conservados.
23 Abril 2011. Carli, Fernán

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