Es fácil recordar datos cuantitativos como nombres de picos, altitudes, desniveles, orientaciones, acotaciones geográficas, coordenadas GPS, grados de dificultad en diferentes escalas ... nos sobran mediciones y este blog es sólo para guardar pequeños detalles que sirvan para pulsar el nodo neuronal que dispara en nuestro cerebro evocaciones, recuerdos, sensaciones, sugerencias y demás impresiones cualitativas

2010-05-03

Dag Shang Kagyü

Hoy sábado festivo, mi escuela de yoga está cerrada y, para no perder las sanas costumbres, decido visitar el monasterio budista Dag Shang Kagyü.
No, no es necesario viajar al Tibet, basta con ir a a Graus, tomar el desvío a Panillo, recorrer unos 9 Km y penetrar un lugar sorprendente: un auténtico monasterio budista en medio del Pirineo. Sorprendente porque desde su fundación en 1984 ha conservado intacta su orientación mística a pesar de las oleadas de turistas y visitantes que se acercan a curiosear. Sorprendente porque aloja una comunidad de ocho monjes, entre tibetanos, butaneses y occidentales, más numerosa que la de muchos monasterios católicos que languidecen sin esperanza de renovación.
La rama del budismo a la que pertenece es la Vajrayana, la más mística y esotérica, extendida por Tibet y el Himalaya. 
Hay dos estupas enormes y otras muchas de menor tamaño, dos apartados recintos de meditación, un templo para la oración y la enseñanza, escuela, albergue para aquellos que asistan a cursos, casitas para los retiros individuales de los novicios, retiros que duran tres años, tres meses y tres días ...

La austeridad y el rigor presiden el recinto mientras ondean banderas de oraciones  multicolores. Basta conversar con cualquier monje para impregnarse de su sencillez y armonía, siempre con la sonrisa presente, entre ingenua y candorosa.

Entro en un templo solitario, busco un rincón apartado y adopto la postura Siddhasana (piernas cruzadas) para comenzar una sesión de relajación y meditación. Enseguida entran dos chicas, Nayra y Piluca llegadas desde Ainsa, comienzan tambien su meditación-relajación. Hablamos, hacemos fotos,  compartimos unos minutos.


Me vuelvo a quedar solo y pronto entra un grupo de gente, con varios niños, todos adoptan, respetuosamente y en silencio total, la postura Vajrasana (sentado sobre talones) y comienzan su meditación. No imaginaba la afluencia variopinta que atrae el monasterio. Verdaderamente el lugar está impregnado de una paz contagiosa.

4 comentarios:

  1. Por fin he podido ver con tiempo todo el blog, links y amigos: Desde Lady Tiger hasta el jardin de las Hesperides, de Ainielle al recuerdo de Juan Luis llegando a éste pequeño Potala. Rafa: Que tus chakras sigan siempre tan equilibrados !!
    El alma pura del Chogori

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  2. Nunca hubiera imaginado que existiese una cosa así en pleno Pirineo, es precioso, y por lo que cuentas un lugar ideal para relajarse y quitarse un poco el estrés que produce vivir en las grandes ciudades.
    Besos, Rafa.

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  3. Se me olvidaba, son preciosas las fotos.
    Más besos.

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  4. Mi querido Rafa, yo tampoco imaginaba un centro budista en el pirineo y con tan buena pinta como tiene este... ¡Qué ganas tengo de verte!,aunque mucho me temo que yo no podré ir hasta Julio del año que viene si conseguimos planearlo bien.
    Acababa de nombrarte en mi página del facebook,he entrado a mi blog y me he encontrado contigo...¿telepatía?. Mientras te escribo o no, ya que tienes una página del face, podías hacer uso de ella y buscarme, desde allí podríamos compartir un montón de cosas... Estoy por mi nombre de Begoña García Treviño. Yo, intentaré buscarte a ti, pero no sé si daré contigo, pero para eso también necesito que te metas!!!
    Tu energía, vuestras energías son cálidas y ¡¡me llaman!!
    Un montón de besos
    Bego.

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