Es fácil recordar datos cuantitativos como nombres de picos, altitudes, desniveles, orientaciones, acotaciones geográficas, coordenadas GPS, grados de dificultad en diferentes escalas ... nos sobran mediciones y este blog es sólo para guardar pequeños detalles que sirvan para pulsar el nodo neuronal que dispara en nuestro cerebro evocaciones, recuerdos, sensaciones, sugerencias y demás impresiones cualitativas

2010-10-25

Tozal del Mallo (2280 mts) y Faja de las Flores

Otoño en Ordesa, ascenso al Tozal del Mallo por las clavijas de Salarons, vuelta a los circos de Carriata y Cotatuero por la Faja de las Flores y descenso por las clavijas de Cotatuero.
¡Por fin! Hacía muchos años que hablábamos de la Faja de las Flores y de la posibilidad de hacer una excursión conectando los circos de Carriata y Cotatuero, pero nunca encontrábamos el momento.
Rafa, Pedro, Manuela, Marta y yo comenzamos la ascensión por un tupido bosque que da entrada al circo de Carriata o Salarons. A nuestra izquierda se yergue el fotogénico Tozal del Mallo. El camino se revuelve sin cesar en constante subida. Vamos tranquilos, varios grupos nos adelantan. Salimos del bosque y nos acercamos al final del circo sin que parezca que podamos continuar, ya que una gran pared nos cierra el paso. Sin embargo es posible seguir, y además de dos formas: Por las clavijas o por el paso de la Fajeta. Nosotros elegimos el primero. El paso de las clavijas son en realidad dos. El primero salva una primera muralla algo tumbada. El segundo asciende una pequeña chimenea. Los pasos son sencillos, lo que no evita que los componentes de uno de los grupos que nos adelantaron en el bosque se encuentren algo atascados, retrasándonos un poco la marcha. Sin más novedad dejamos abajo las murallas y nos dirigimos hacia el cercano Tozal del Mallo (2280 m.), que alcanzamos seguidamente y tras cruzar un curioso istmo. Un grupo de catalanes abandona en este momento la cima, por lo que disfrutamos de la tan ansiada soledad. Al este divisamos ya la Faja de las Flores, una estrecha cornisa que horizontalmente recorre la muralla del Gallinero desde Carriata en dirección a Cotatuero. Descansamos un poco, ya que hemos hecho 1000 m. de subida sin descanso, y nos ponemos de nuevo en marcha. Deshacemos el camino hasta la parte superior de las clavijas, enfilando al norte hasta el umbral de Salarons, a 2400 m. de altura, donde a nuestra derecha sale la Faja. El recorrido es impresionante. Realmente no te das cuenta de la situación en la que te encuentras, literalmente colgado en lo alto de un precipicio. En ocasiones el sendero está hendido en la roca, de la que cae algo de agua. Algunas piedras caídas del techo obstaculizan algo la marcha. A lo lejos vemos la continuación del camino y parece increíble que podamos seguir. Pensamos en los primeros que hicieron este recorrido, quizá fueron cazadores de sarrios, que parece que abundaban por aquí, y me refiero a los cazadores, que venían incluso de Inglaterra. También nos acordamos de Lucien Briet, que fue quien dio a conocer estos parajes después de haber quedado impresionado por su belleza.
Nos sorprende ver junto a la pared montones de abejas revoloteando y produciendo un intenso zumbido. Quizás estén nerviosas por la cercanía del invierno en estos lares. Se me ocurre pensar que ocurriría si por alguna causa nos atacaran en un espacio tan escueto.
Poco a poco el itinerario va girando hacia el NE, y después de haber volado sobre el Valle de Ordesa, nos introducimos en el circo de Cotatuero. Enfrente de nosotros la famosa muralla de la Fraucata. Conforme seguimos girando vamos descubriendo la parte superior, coronada por los llanos de Millares, y por encima de éstos, la Brecha de Roland y las moles del Casco y las Tres Sorores, ya abundantemente blanqueadas. Alcanzamos de nuevo al grupo que habíamos encontrado en las clavijas; ya son casi de la familia; nos dicen que van hacia Goriz. Nosotros comentamos que vamos a descender por las vertiginosas clavijas de Cotatuero. Nos despedimos de ellos y enfilamos un barranco con abundantes mojones, alcanzando el llano anterior a las clavijas. Sitio bucólico: pradera, río, cascadas,.. Un grupo de franceses que viene de la Brecha de Roland pasa junto a nosotros. Yo comento que parecen buenos. No por nada, sino porque los veo como muy decididos a emprender el descenso por las clavijas.
Nos colocamos los arneses y preparamos unas bagas con mosquetones para asegurarnos a la sirga. Pedro y Manuela prácticamente salieron encordados desde el coche. Las malas lenguas dicen que Pedro no quería llevar peso en la mochila, así que se deshizo de los arneses y el cordino. Hay cosas que no cambian.
Llegamos a las clavijas, y, ¡vaya atasco! Un grupo que viene de abajo con bastante resolución, el grupo de franceses, allí esperando a que venga alguien a echarles una mano porque están cagados de miedo y no se atreven a cruzar. Nosotros pensando que hacer. Rafa propone ayudarlos. Manuela no le deja ni acabar: “Un momento, con Pedro no contéis, lo quiero solo para mi”. Y aquí se acaba el atasco, primero Pedro con Manuela, y seguido Marta y yo. Rafa, que lleva un cordino, se queda departiendo amigablemente con los gabachos. Está en su salsa.
Con mucho cuidado vamos atravesando el paso, que está equipado con barras de hierro y asegurado con un cable de acero. La travesía es fácil, primero horizontal, luego vertical, y otra vez horizontal. Los pies y las manos se van desplazando con meticulosidad por las barras, al tiempo que nos aseguramos con los mosquetones a la sirga. No me puedo imaginar al cazador inglés Buxton, a finales del siglo XIX llevando a hombros el sarrio o bucardo abatido, más bien pienso que lo haría alguno de sus guías.
Rafa continúa con su tertulia. Nosotros continuamos ya por un buen camino que se introduce en el tupido bosque. Al poco rato nos reagrupamos. Rafa nos cuenta que los franceses son de Burdeos, que han pasado de Francia por la brecha, y que llevan intención de ir a la Fuen Blanca y Añisclo. No entiendo semejante disparate de bajar hasta prácticamente la pradera para volver a subir por todo el valle hasta el collado superior de Goriz, cuando podían haberlo hecho por el camino que une la brecha con Góriz. ¡¡¡Qué rara es la gente!!!
Continuamos por el bosque coloreado con tintes otoñales. Salimos al camino general y llegamos a la pradera. El bar del parquin está abierto. Estupendo, unas cervezas para todos. Bueno, Marta, un batido. Comentamos la excursión, lo bien que lo hemos pasado, lo relajado que ha estado Pedro, etc. Manuela y Pedro se quedan en Torla. Nosotros emprendemos camino a Zaragoza. Ha sido un gran día de montaña y de amigos.
Octubre 2010. Marta, Manuela, Pedro, Quique, Rafa

1 comentario:

  1. Extraordinarias fotos, ya hace años que tenemos la Faja de las Flores en cartera, a ver si un verano de éstos lo cumplimos. Eso sí, no me verá nadie por las clavijas de Cotatuero, me dan mareos solo de ver las fotos. El bosque de Ordesa espléndido, como siempre en estas fechas, nunca defrauda.
    Fernan

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