Es fácil recordar datos cuantitativos como nombres de picos, altitudes, desniveles, orientaciones, acotaciones geográficas, coordenadas GPS, grados de dificultad en diferentes escalas ... nos sobran mediciones y este blog es sólo para guardar pequeños detalles que sirvan para pulsar el nodo neuronal que dispara en nuestro cerebro evocaciones, recuerdos, sensaciones, sugerencias y demás impresiones cualitativas

2011-09-05

Cerbillona (3247 mts) y Clot de la Hount (3289 mts) por la vía de la Moskowa


Sensación extraña la de llegar al plateau por el sur
  Son las 5 h de la madrugada y el taxi contratado nos recoge en la puerta del hotel a Pedro y a mí. Rapidamente nos traslada por el valle de Bujaruelo hasta la Cabaña de Ordiso (1580 mts), donde comenzamos la marcha por un buen camino (GR) ayudados por los frontales, ya que todavía es noche cerrada. En poco más de una hora alcanzamos el Refugio de Cerbillonar (1800 mts), ya ha amanecido y vemos a nuestra derecha la gran muralla que nos separa de las cimas del macizo de Vignemale.

Este gran macizo tiene dos vías lógicas de acceso: desde Francia por el valle y glaciar de Ossue, o desde España por el largo valle de Bujaruelo y el barranco de Labaza. Este último es el que vamos a realizar nosotros, justo el mismo que usaron los primeros ascensionistas huyendo de los hielos del glaciar allá por el año 1838 (Lady Anne Lister).
Es un itinerario rudo, fuera de sendero en el que hay que ir buscando los hitos, muchas veces escasos y minúsculos. Esta ruta ha caído en la actualidad en desuso en favor de la francesa.

Cruzamos el torrente de Labaza y dejamos a nuestra espalda el río y el GR que sigue ascendiendo hacia el Puerto de los Mulos. El comienzo es algo enrevesado, ya que el itinerario asciende por una zona rocosa en la que poco más o menos vamos trepando. Al salir encontramos ya empinados praderíos por lo que ganamos altura rápidamente (no olvidemos que son casi 1500 mts de desnivel desde Cerbillonar hasta las cumbres). Constantemente buscamos los hitos, ya que los tramos con sendero se esfuman enseguida. Las cumbres de Milieu y Tapou nos protegen del sol por el momento, lo que hace que la ascensión sea más llevadera. Conforma ganamos altura vamos descubriendo el circo de Labaza, que parece taponar nuestra ruta; sin embargo los mojones se dirigen a la izquierda, quedando la muralla blanca del Pico Central a nuestra derecha, y debajo de éste un moribundo glaciar y una morrena de piedras blancas. En este momento nos da el sol por primera vez, estamos a 2800 mts, y decidimos hacer un descanso. Delante tenemos ya el corredor de la Moskowa. La pendiente se acentúa todavía más si cabe a la vez que nos acercamos a la arista sur del Pico Cerbillona y a una chimenea que es la única salida de este circo. Sacamos la cuerda, Pedro sube primero y asegura. Calculo que serán unos 30 mts. que nos depositan ya en la arista, pero en vez de seguirla, torcemos a la derecha en busca del collado Lady Lister. Nada más subir la chimenea nos adelanta un montañero con un perro que van mucho más deprisa que nosotros. Dice que viene del Balneario de Panticosa (imagino que habrá hecho noche intermedia cerca de la Cabaña de Cerbillona).

Pedro, en la chimenea, superando el bloque empotrado
 Es una sensación extraña a la vez que fantástica llegar al collado Lady Lister y descubrir el plateau glaciar. Rapidamente nos presentamos en el Pico Cerbillona, aunque apenas paramos, ya que queremos ascender el Clot de la Hount (estos picos ya los hicimos con Rafa en el año 1993 viniendo por Ossoue). Ya estamos en la segunda cima e inspeccionamos el terreno para descender por su arista O. en busca de las agujas del Clot de la Hount. Vamos con mucho cuidado siguiendo los hitos, ya que es un terreno movedizo. Una ladera descarnada de 1500 mts. nos separa del valle del Ara. Seguimos descendiendo recordando las reseñas estudiadas. Llegamos a la zona clave, una repisa donde la roca cambia de color gris a rojizo. Los hitos llevan a la derecha y acaban difuminándose. Volvemos a la repisa e intentamos seguir descendiendo por un terreno todavía peor. Las rocas se escurren bajo nuestros pies, estamos en la Gran Canal de Cerbillona. La sensación es de completa inseguridad y no hacemos más que preguntarnos cómo ha sido posible perder la ruta que la noche anterior habíamos repasado concienzudamente; eso sí, mientras apurábamos unas copas de vino durante la cena. Retrocedemos a la repisa y seguimos de nuevo los hitos que parecen desaparecer en un corredor tenebroso completamente helado. De pronto vemos un hito a la izquierda, y es que la ruta que iba hacia el oeste va girando hacia el este hasta desembocar en un corredor, al fondo del cual vemos ya la Aguja Superior. Estamos muy cerca, pero Pedro no se encuentra muy bien, le duele la barriga y está como que pasa del tema. De todas formas aunque hiciéramos la cima, todavía nos quedaría encontrar la Aguja Inferior, y el tiempo va apurando. Nada, decidido, nos damos media vuelta y para arriba de nuevo. Con mucho tiento trepamos a la cima del Clot de la Hount, descendemos al collado y vuelta al Cerbillona. Descansamos un poco, y aprovechamos para fotografiar la aparecentemente cercana aguja SO de Cerbillona (200 mts. más abajo). Bueno, la suerte está echada, no vamos a hacer ninguna de las tres agujas, pero nos vamos relativamente satisfechos ya que la ruta que hemos hecho es muy bonita, nos ha hecho emplearnos a fondo con la orientación, y para colmo es la vía de los primeros ascensionistas.

Desde las inmediaciones del corredor, en primer término contrafuerte del Pico Central. Detrás Monferrat, Agujas y Pico de Tapou, y Milieu, con su extinguido glaciar y la morrena rojiza.
 Emprendemos el largo descenso, menos penoso que lo que cabría esperar, ya que ahora los hitos los vemos mejor, es como si incluso hubieran aumentado de tamaño; seguramente, a la mañana, al estar en sombra se divisaban peor. Dejamos atrás las Placas Blancas de Labaza, las morrenas blancas del Pico Central, las morrenas rojizas del Monferrat. ¡Qué contrastes!. De nuevo el torrente, las praderas, abajo el río Ara, el tejado rojo de la cabaña. Algunas vacas ajenas por completo a nuestra presencia pacen por las inclinadas praderas. Por fin llegamos al GR, y comenzamos el último tramo, los 5 o 6 km que nos separan de la Cabaña de Ordiso. Justo cuando el sol se pone por detrás del valle homónimo llegamos a la pista. Son las 19,45 h. Hemos invertido 14 h.
El taxi que debía recogernos todavía no ha llegado. Quedan 15 minutos, pero por si acaso decidimos llamar a la compañía, cosa que no conseguimos por falta de cobertura. A las 20 h. seguimos allí sentados, ya un poco nerviosos por si nos dejan tirados y tenemos que hacer otros 6 km a pie. Pedro dice que esperemos otros 15 minutos, pero a los dos nos da muy mala espina. Justo cuando decidimos ponernos en pie y comenzar a andar nos parece oir un motor lejano. Hacemos un largo silencio; parece que sí. En efecto, allí aparece el taxi. ¡Buff, qué nervios!. La ruta hacia Torla, preciosa: bosques, profundas gargantas, espectacular.

Una gran excursión: fuerte desnivel, orientación a tope, terreno severo, y sobre todo mucha soledad. 
12 Agosto 2011. Pedro y Enrique

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