Es fácil recordar datos cuantitativos como nombres de picos, altitudes, desniveles, orientaciones, acotaciones geográficas, coordenadas GPS, grados de dificultad en diferentes escalas ... nos sobran mediciones y este blog es sólo para guardar pequeños detalles que sirvan para pulsar el nodo neuronal que dispara en nuestro cerebro evocaciones, recuerdos, sensaciones, sugerencias y demás impresiones cualitativas

2012-09-12

Gourdon (3034 mts)


Salimos del refugio de Estós a las 7 de la mañana y emprendemos la subida por el valle de Gías. Aunque en un principio formamos un grupo de siete personas, la idea es que Rafa y yo atravesemos el Puerto de Oô, pasemos a la vertiente francesa y subamos al pico Gourdon, mientras que los cinco restantes, Enrique, Marta, Fernán, Kuka y Carlos, nos acompañarán hasta el ibón de Gías, pero desde allí se desviarán para dirigirse a los picos de Clarabide y al pico de Gías.
El cielo tiene un aspecto muy dudoso; el pronóstico anunciaba sol por la mañana y nubes y posible lluvia por la tarde, pero si a estas horas tan tempranas ya estamos así, mal asunto. No obstante, seguimos subiendo confiando en que la cosa no vaya a más. Antes de las 9 horas nos plantamos en el ibón de Gías, donde reponemos fuerzas, y donde Rafa y yo nos separamos de nuestros compañeros para seguir en dirección al Puerto de Oô. La subida al puerto, formada por bloques de mediano y gran tamaño, es más llevadera de lo que parecía, y finalmente alcanzamos el collado tomando la precaución de acceder a él por la zona izquierda, la más próxima al pico Arlaud. Comprobamos que realmente esta es la única zona del puerto que permite un paso cómodo hacia la vertiente francesa, ya que el resto del amplio collado cae súbitamente en vertical por la vertiente norte.

Pienso en la primera vez que estuve en este lugar, en el lejano 1978. Hace ya 34 años! Éramos muy jóvenes, y nuestro conocimiento sobre la vertiente norte de la cordillera más bien escaso. No existía la profusión de guías que hay ahora, el acceso a las fuentes de información era muy limitado, e Internet ni siquiera se imaginaba en sueños. No teníamos demasiados medios, y únicamente contábamos con una guía, eso sí, espléndida. Me refiero a la guía Posets-Maladeta de André Armengaud y Agustí Jolis, editada por el Centre Excursionista de Catalunya en 1968. Esta obra, un pequeño pero grueso volumen de 500 páginas, contaba con unas descripciones excelentes y unos dibujos esclarecedores, e incluía incluso una breve reseña con fechas y datos históricos de las ascensiones más relevantes que nos permitió por ejemplo saber quiénes fueron los pioneros de las épocas heroicas. La guía también nos facilitó conocer los grandes picos de la divisoria fronteriza: Gourgs Blancs, Seilh dera Baquo, Portillón de Oô, Perdiguero…, pero, influida sin duda por la época en la que se editó, no incluía los picos franceses. Así pues, nos encontrábamos en aquellos años con que desde las crestas fronterizas descubríamos unos picos con un aspecto muy interesante pero que no sabíamos identificar. No fue hasta un tiempo después, con más medios y experiencia, cuando empezamos a conocerlos e incluso a ascenderlos: Quayrat, Lezat, Spijeoles, Belloc,…
Dejo los pensamientos mientras observamos que las nubes sólo cubren en parte los picos franceses; da la impresión de que el día mejorará. El Gourdon o Pic Noir, nuestro destino de hoy, se ve cercano. Es un pico fácilmente accesible desde la base española del refugio de Estós. Mientras atravesamos lajas y pedrizas en dirección al Col des Gourgs Blancs, comentamos el aspecto desolador que presenta el glaciar de la Baquo, reducido a unas pequeñas placas de hielo. Qué diferencia con nuestras primeras visitas a la zona de hace unas pocas décadas, cuando la extensión del hielo era enorme…Y agonizante también está el glaciar de Gourgs Blancs, con varios fragmentos ya totalmente aislados entre sí y cubiertos de derrubios en la vertiente norte de esta montaña. Pero si el aspecto de los glaciares es descorazonador, el horizonte de montañas cercanas que se nos presenta desde que hemos cruzado el Puerto de Oô nos impresiona una vez más. La corona de picos del circo de Espingo es espléndida y abarca desde el Quayrat hasta el Belloc, pasando por Lezat, Crabioules, picos de Literola, Perdiguero, Portillón de Oô, Seilh dera Baquo, Arlaud y Gourgs Blancs, Gourdon y Spijeoles. Más lejanos, distinguimos Hourgade, cresta de Machimala, Loustou…

Atravesamos el Col des Gourgs Blancs y emprendemos la subida final al pico, que se eleva sobre nosotros. La pendiente pedregosa inicial da paso a un tramo en el que tenemos que optar por seguir sobre unas empinadas lajas a la derecha, o continuar directamente por la cresta. Decidimos seguir por la cresta, que es entretenida y algo aérea en algún punto, hasta que alcanzamos la cima sin mayores dificultades. Definitivamente, el Gourdon resulta muy accesible desde el refugio de Estós: hemos tardado menos de 4 horas. Nos recreamos en las vistas y comemos algo antes de iniciar el descenso.
Buzón en la cima

Relajados y satisfechos emprendemos el regreso pasando nuevamente por el Col des Gourgs Blancs y el Puerto de Oô. El día está despejando definitivamente, y ahora podemos ver una vista del siempre imponente Posets, que las nubes nos ocultaban a la subida. En el ibón de Gías nos reencontramos con nuestros amigos que ya hace rato que han bajado de los Clarabides. ¡Hemos perdido la apuesta de a ver quién llega primero y tendremos que pagar las cervezas en el refugio! Rafa me propone quedarnos una noche más en Estós e intentar el Perdiguero mañana. Venzo la pereza y acepto su propuesta: ¡mañana seguiremos por aquí recordando los viejos tiempos!

Días después de nuestra excursión, ya en casa, busco en La Conquista del Pirineo, de Marcos Feliú, quién era Gourdon. No tardo en encontrar datos sobre él. Maurice Gourdon fue un montañero de la época clásica de la conquista de las cumbres pirenaicas, contemporáneo de Russell, que entre 1870 y 1890 se anotó varias primeras, entre otras a prominentes picos del Pallars como Subenuix, Peguera o Gran Tuc de Colomers. A destacar el hecho de que no acostumbraba ir con guías sino que le acompañaba su criado Dominique Courrege. Lo que ya no sabemos, pienso yo, es si el leal Dominique iba de excursión por gusto, o no; definitivamente, ¡aquellos eran otros tiempos!

14 y 15 Agosto 2012. Rafa y Carli

5 comentarios:

  1. Realmente da pena ver la agonía de los glaciares. Roger de Monts tenía un guía que se llamaba Dominique Courrege. ¿Será el mismo que dices era criado de Maurice Gourdon?

    ResponderEliminar
  2. Muy currada la foto de la guía Armengod-Jolis. Realmente un incunable. Otra que merece la pena la guía Ollivier de Vignemale-Monte Perdido. Todavía hoy sigo consultando sus reseñas y croquis.

    ResponderEliminar
  3. Sí, tienes razón, otra guía clásica. Pero las tapas son más modernas. No tiene ese sabor antiguo, como de misal, que tiene la guía Armengaud.

    ResponderEliminar
  4. Uy, pues no lo sé. Vete a saber qué fiabilidad tienen estos datos históricos...A lo mejor Dominique no era tan leal y dejó a Gourdon para fichar por de Monts...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Fantastica la disertacion de las antigüas guias. Yo tengo todos los tomos en edicion pequeña y "gorditos". Carli, ¡¡el tuyo es una joya!! Yo creo que Dominique, como el famoso caso de J.A. Carrel, flirteaban con los clientes, como Whymper, en este caso para que se inclinase del lado italiano. No creo que fuese el caso de Dominique.

      Eliminar

¿qué te cuentas?

Temas relacionados