Es fácil recordar datos cuantitativos como nombres de picos, altitudes, desniveles, orientaciones, acotaciones geográficas, coordenadas GPS, grados de dificultad en diferentes escalas ... nos sobran mediciones y este blog es sólo para guardar pequeños detalles que sirvan para pulsar el nodo neuronal que dispara en nuestro cerebro evocaciones, recuerdos, sensaciones, sugerencias y demás impresiones cualitativas

2010-07-17

Pallas (2974 mts) por la arista de los Geodésicos

Arista de los Geodésicos

El camino hacia el refugio de Arremoulit comienza en la Cabaña de Soques, a 1400 mts. de altura y a cinco kilómetros de la frontera del Portalet, en la vertiente francesa. 
   
El itinerario, perfectamente señalizado, lleva dirección Este, ascendiendo por un precioso bosque mixto que, entre bromas, nos recuerda al bosque mágico de Brocéliande, en Bretaña, donde está enterrado Merlin. Al poco cruzamos el río y salimos a terreno despejado.
Avanzamos entre una densa niebla que confiere un ambiente “Artúrico” al paisaje. Tanto es así, que en un descanso junto al camino descubrimos una figura femenina que avanza hacia nosotros, y nos llegamos a preguntar si acaso sería Ginebra en busca de Lancelot … Hemos dejado atrás la niebla, de la que emerge la colosal figura del Midí d’Ossau, y más a la izquierda los ya lejanos picos del circo de Aneu.

Cabaña de Soques

Entre la niebla

Midi d'Ossau

Pasamos junto al lago de Arrious y tras el aéreo Paso Orteig llegamos al bonito Lago de Arremoulit y su escueto refugio bajo las mole del Pallas y el Pico de Arriel, cuya cara Norte asusta. Nos aposentamos en una gran tienda de campaña aledaña, donde, después de cenar pasamos una noche no muy mala para lo que estamos acostumbrados.
Lago de Arrious

Paso de Orteig


Ya tenemos enfrente el Pallas


Lago de Arremoulit

Lago y refugio de Arremoulit

Pico de Arriel, cara N

En esta carpa está nuestro dormitorio


A la mañana siguiente comenzamos la marcha siguiendo el itinerario que va hacia el Col del Pallas, aunque pronto llegamos a una bifurcación que tomamos a la izquierda, hacia el Norte. Ascendemos por pedreras y algún nevero teniendo a nuestra derecha la pared Oeste del Pallas. Abajo divisamos el enorme lago de Artouste y sus diminutos trenecillos. Por fin alcanzamos la parte baja de la cresta, teniendo un poco más al Este la brecha de Geodésicos, a la que no es preciso llegar. Nos colocamos los arneses y empezamos la trepada, con bastante pendiente, pero fácil.
Rápidamente ganamos altura. La arista se hace más aguda, por lo que es más factible contornear los gendarmes por una vira que va colgada sobre la pared oeste. La dificultad es mínima aunque expuesta, por lo que en ningún momento usamos la cuerda que, por si acaso, Rafa tiene preparada. Cuando la cresta se vuelve más accesible, abandonamos la vira y nos encaramamos de nuevo sobre ella. Algunos gendarmes sin mucha dificultad adornan la parte final de esta arista. Rafa y Pedro escalan estas dificultades, mientras que yo me limito a bordearlas.
Dispuestos a empezar

Pic Lurien

Al pie de la Arista de los Geodésicos

Lago de Artouste

Empezamos la escalada




Llegamos a la cima, coronada por un hito gigante (2974 m). La visión es fantástica: Balaitous, Frondellas, Pico de Arriel. Al fondo, hacia el Sur Foratata, Telera, y abajo los lagos de Arriel, y todo con mucha nieve para la época en la que estamos.
Mientras descansamos, vemos hacia el sur un canalón por el que hemos de descender en busca de la chimenea Ledormeur. Así lo hacemos, descendemos hacia el sur, en dirección al Pitón Von Martin hasta que encontramos el inicio de la chimenea a nuestra izquierda. Los primeros metros están muy descompuestos, y algunas piedras se escapan estrepitosamente bajo nuestros pies. Menos mal que nadie se encuentra ascendiendo la chimenea. Cuando la pendiente aumenta encontramos a nuestra izquierda un anclaje con dos parabolts que aprovechamos para rapelar.
Desde la cima, Balaitous y Frondiellas

Ibones de Arriel

Lago de Arremoulit y Pico de Arriel

En primer término Pitón Von Martin. Detrás, ibones de Arriel

Nos disponemos a descender

Rapelando la Chimenea Ledormeur


Luego otro, y al final alcanzamos la base de la chimenea, donde dos personas aguardan protegidos de una posible caída de piedras. Ahora tenemos que atravesar un nevero a nuestra derecha. Nos detenemos para poner crampones, pero cuando estamos calzándonos escuchamos el estruendo de caída de rocas provocada por los dos que han empezado la ascensión del canalón. La lluvia de piedra se avecina sobre nosotros y, a duras penas, nos protegemos junto a la pared. Yo, viendo que el riesgo de recibir otra avalancha es máximo, decido entrar en el nevero para alejarme lo antes posible de la línea de tiro. Nada más tocar la escurridiza nieve resbalo y empiezo a caer sin poder detenerme. Conforme voy escurriéndome logro que el piolet empiece a morder las capas inferiores de nieve, que tienen más consistencia, acabando por detener la caída.
A toda velocidad abandonamos el nevero y seguimos bajo la pared del Pallas hacia el Sur por grandes pedreras. Al trasponer un contrafuerte que viene del Pitón Von Martín, vemos ya el collado del Pallas, al que llegamos sin novedad tomando dirección Oeste. Ya divisamos abajo los lagos del Pallas y el terreno conocido de la mañana. Sin ninguna novedad, y después de atravesar con crampones extensos neveros, llegamos al refugio, donde damos buena cuenta de unas cervezas. El resto del itinerario sin novedad, salvo lo duro que se hace volver a ascender al collado de Arrious desde el lago de Arremoulit. El Pallas no tiene tresmil metros, “tan sólo 2974 m”, pero sin duda es una gran montaña dentro de un gran escenario.
Collado de Pallas

De vuelta en el refugio



La ruta elegida, ascensión por Arista Geodésicos y descenso por Chimenea Ledormeur le confiere gran atractivo, además de ser una ruta circular. Por lo demás, el Lago de Arremoulit, con sus icebergs y los picos que lo rodean, además del sencillo refugio y sus agradables guardas, bien merecen la pena una visita.




Julio 2010. Rafa, Pedro, Enrique.






2010-07-08

Los Ibones de Arriel también existen


Hay una frase atribuida erróneamente a Mallory o a Carli, aunque en realidad fue Maurice Herzog quien dijo eso de “No es más quién más alto llega, sino aquel que influido por la belleza que le envuelve, más intensamente siente".
Y para sentir la montaña en plenitud no hay más remedio que acogerla en solitario y en silencio, respirar el aire ozonizado, leer con los pies sus texturas, desde el hielo quebradizo a la roca esquistosa, entornar los ojos hacia el cielo para percibir el prana en puntitos brillantes o sentir los cabellos erizados por la ionización que antecede la tormenta. En solitario y en silencio Fernán ha recorrido el valle de Arriel en pleno deshielo y quiere compartir estas fotos con sus amigos.









Julio 2010

2010-07-04

Spiderman sorprendido en Morata

Alicia, la intrépida expedicionaria, ha descubierto el escondite secreto de Spiderman. En efecto, el superhéroe entrena sus saltos y acrobacias en las paredes del Macizo del Alí, en Morata, protegido de miradas indiscretas por el bosquecillo a orillas del Jalón, mientras asciende verticalidades antiadherentes de I+ (=Imposible superior). 
Spiderman intentó disimular su sorpresa al ser descubierto, balbuceando una explicación incoherente sobre "una despedida de soltero" que no logró convecernos lo más mínimo.
Posted by Picasa

2010-07-02

Brillante participación de Quique en la Treparriscos 2010

Aquí vemos a nuestro amigo, coronando el alto de Formigal en su primera participación en la carrera Treparriscos, edición que se celebró el 18 de Junio junto a la Quebrantahuesos, recorrido de mayor longitud. La imagen está tomada en la carretera antigua de Sallent a Formigal, a partir de allí todo es descenso hasta Sabiñánigo. Quique consiguió terminar con una de las mejores marcas de su categoría en una carrera que se distinguió por la dureza del recorrido a causa de la climatología cuasi-invernal y del gran número de abandonos.

2010-06-24

Pic Long (3192), Maubic (3058) y Aguja Badet (3135) por la Cresta de Cap-de-Long



Tras cruzar la frontera por el túnel de Bielsa, partimos del embalse de Cap de Long, en la Reserva de Néouvielle. Tomamos el camino que por la margen derecha nos lleva en un incómodo sube-baja hacia la cola del lago. Rafa, hablando con un montañero francés, se despista y desaparece tras la estela de otros franceses que nos precedían. Pedro y yo hemos llegado a la cola del embalse y esperamos sin saber que ha podido ser de Rafa. El tiempo pasa, y nos empezamos a poner algo nerviosos, ya que la excursión de hoy se presupone larga. Por fin vemos a los lejos a Rafa con sus acompañantes. Viene completamente exhausto, pues nos dice que ha descendido por una traza de senda hasta la orilla, y luego ha tenido que remontar de nuevo 100 metros hasta el verdadero camino, y todo esto con la cuerda y material a cuestas. Torcemos hacia el Sur y cruzamos el torrente en un pequeño llano. Comenzamos a ganar altura hacia las morrenas laterales del Pic Long, pero antes de llegar a ellas tomamos dirección Oeste enfilando hacia la cumbre de Maubic. Pedro y yo ya hicimos este pico hace unos años, un 1 de Noviembre. 

Ascendemos penosamente por el pedregal que constituye la ladera del Maubic. Antes de llegar a ella nos asomamos desde un balcón y divisamos el glaciar Pays Baché y la cara nordeste del Pic Long, aparte de la arista de Cap de Long, que nos disponemos a escalar, aunque creo que el único que realmente sabía que lo íbamos a intentar, era, como siempre Pedro. Rafa, no creo, pero yo simplemente me arrastraba por semejante montón de piedras sin querer pensar en el futuro inmediato. Llegamos al Maubic (3058). Pedro nos convence para que intentemos la arista. (“Esto va a ser un divertimento, y si no podemos, nos damos la vuelta y solucionado”) Sorprendentemente no oponemos ninguna resistencia, tal vez porque estamos convencidos de que con él no hay quien pueda.

Tras encordarnos comenzamos a escalar la arista Norte del Pic Long. 
Llegando a la cima de Maubic, vemos la cresta de Cap de Long al Pic Long

Cima del Pic Maubic


Avanzamos sobre el filo, hasta traspasar una aguja. La siguiente la bordeamos primero por una pequeña y aérea repisa por la izquierda. Antes de llegar a la brecha, montamos un rapel hacia la vertiente de Tourrat. El rapel, de unos 7 metros, es volado y nos deja en un corredor que tomamos hacia el Sur y nos evita la parte más complicada de la cresta, que tenemos a nuestra izquierda y un poco elevada sobre nosotros. Cuando el canalón se pone muy vertical y se estrangula, Pedro, que va el primero, tuerce a la derecha hasta encontrar en medio de la pared una zona ya más abierta. Escalamos sin mucha dificultad, aunque colgados sobre el abismo. El ambiente es de lo más alpino, enmarcado con el fondo del glaciar y lago Tourrat bajo nuestros pies. La escalada es espectacular. Poco antes de llegar a la cima volvemos a la arista (muy aérea) y después escalamos un último resalte que nos deja en la cima del Pic Long (3192). Es increíble, nos encontramos exultantes, hemos conseguido esta cima largamente soñada, y que no tiene ningún acceso fácil, pero lo mejor es que la hemos ascendido por una vía catalogada de cierta dificultad, aunque es cierto que hemos evitado la parte más complicada del cresterío, pero también lo es que llegar hasta la cresta, rapelar e ir buscando el itinerario apropiado teniendo un abismo bajo nuestros pies tiene su mérito. 
Abandonamos la cresta mediante un rappel entrando en la otra vertiente, menos complicada


Ahora ascendemos por una especie de corredor bastante fácil

Aún así, el patio que se va abriendo a nuestros pies es considerable. Abajo Lago Tourrat

Llegando a la cima. En medio de la foto la cumbre de Maubic, donde hemos comenzado la escalada

Pedro y Rafa

Descansamos un poco en la escueta cumbre, y descendemos por un canalón roto pero fácil hacia el sur, llegando a la horcada del Pic Long, donde descubrimos un anillo de rapel que marca el descenso que iniciaremos poco después. Dejamos las mochilas y escalamos la cercana e irrelevante aguja Badet (3135). Irrelevante vista desde aquí, porque desde el glaciar de Pays Baché se ve mucho más desafiante. Poco después volvemos a la horcada y montamos el rapel por la chimenea de la vía normal hasta hace poco, pero que ha dejado de considerarse así por la dificultad que entraña, sobre todo desde la retirada del glaciar, que ha dejado al descubierto las rocas pulidas. A este rapel le siguen otros dos más, que nos depositan en lo que queda del glaciar. 

Ascendiendo a la Aguja de Badet

Volviendo la vista atrás vemos la Arista de Cap de Long

Cima de la Aguja Badet. Detrás, el Badet

Cara Sur del Pic Long, desde la Horcada de Pic Long

Rapel hacia el Glaciar de Pays Baché

El hielo está cubierto de piedras, y la imagen es penosa. El glaciar se muere. Algunas grandes piedras protegen el hielo evitando que funda a la misma velocidad que la zona que lo rodea, creando lo que se denominan mesas glaciares. Hacemos un pequeño descanso y descendemos por el sendero que proviene de la horcada de Cap de Long. 



Poco después encontramos el camino que hemos seguido por la mañana, y llegamos al coche poco antes de las 20 h. tras 12 h. de excursión. Escalada fantástica en un ambiente muy alpino. Una gran experiencia que no creo que olvidemos nunca. Gracias, Pedro-

Septiembre 2005. Rafa, Pedro, Quique.

2010-06-10

Xavi, enhorabuena, padrazo

Xavi que comenzó la carrera de los tresmiles, y no para, acaba de ser padre por cuarta vez ¡¡¡Felicidades, colega!!!
Nos envía una foto del pequeño Eric, futuro compañero de cordada, en su primer día de vida; como yo no tengo buenas fotos de Xavi, he tomado prestada ésta que le hizo Carli en el glaciar d'Ossoue.

2010-06-05

Cresta de la Cruz (Olvena)

Un e-mail me avisa que Olivier vendrá a escalar al Pirineo. Ya hace un año de nuestra última escalada en la Cresta de la Cruz, en Olvena, cerca de Graus y es hora de recordar con unas fotos. La cresta no es ni larga (200 mts. de desnivel, 310 mts. de longitud) ni difícil (5 largos entre III+ y IV+ con algún paso corto de V en los gendarmes). Son largos bien asegurados, con roca aceptable excepto en el primero, muy descompuesto. Pero como siempre complicamos lo sencillo, Olivier en su viaje relámpago París-Zaragoza olvidó los pies de gato y tuvo que calzar botas rígidas de alta montaña, experiencia interesante sobre todo en las presas exiguas de los gendarmes. Yo, por mi parte, en el primer largo, el de la roca podrida, se partió la escama de piedra que me sostenía y volé cuatro metros, aterrizando la rodilla contra la pared. Pude terminar la escalada, sin demasiado dolor, hasta que por la noche ya no podía andar. Diagnóstico: esguince de ligamentos internos.
Mayo 2009. Olivier, Rafa.
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