Es fácil recordar datos cuantitativos como nombres de picos, altitudes, desniveles, orientaciones, acotaciones geográficas, coordenadas GPS, grados de dificultad en diferentes escalas ... nos sobran mediciones y este blog es sólo para guardar pequeños detalles que sirvan para pulsar el nodo neuronal que dispara en nuestro cerebro evocaciones, recuerdos, sensaciones, sugerencias y demás impresiones cualitativas

2019-05-03

Tozal de Baciero (2115 mts)

En el cresterío del Baciero, con el vértice geodésico ya visible, a la derecha

Si hablo de Sierra Calva quizás no haya mucha gente que sepa de qué montaña se trata. Pues bien, ésta se encuentra al oeste del conocido Turbón, y al que está unido a través del Puerto de la Muria y un promontorio llamado Montañeta de Gabás. Esta sierra consta de varias puntas, siendo la más alta, y la que soporta el vértice geodésico el llamado Tozal de Baciero, con 2115 mts. Su vertiente oeste está cortada a pico sobre el valle del Esera, concretamente por encima del pueblo de Seira, con unas agrestes paredes de caliza y verticales gleras que caen sobre esta vertiente. Nosotros tomamos la pista que sale del pueblecito de Gabás en dirección a esta montaña. La pista es bastante ruda pero se puede circular con cuidado, y mejor con todo terreno. El último tramo lo hacemos ya caminando por la pista que pronto llega a un refugio de pastores, lugar en que la pista principal gira a la izquierda. La abandonamos avanzando por el bosque en dirección SO pasando a la izquierda de un depósito de agua. La ascensión propiamente dicha comienza en un cortafuegos que desciende de la montaña de nuestra derecha (El Tozal de Sin Chuan) y que continúa por la ladera de la izquierda, que comenzamos a ascender siguiendo hitos y algunas marcas azules. 
Refugio de pastores

Avanzamos al SO hasta cruzar el cortafuegos

Ya en el cortafuegos. A la vista toda la ascensión hacia el cresterío

El cortafuegos pronto acaba dando paso a una glera que ascendemos siguiendo una traza, pasando después a otro canchal que asciende a la derecha y ganando ya más altura. Al final de esta segunda glera, el itinerario hace una diagonal a la derecha por un bosquecillo, acabando en un ampio roquedal ya junto a las paredes que se descuelgan de la zona de cresta, ya muy cercana. Ahora ascendemos claramente al sur por este canchal, teniendo como referencia un pino seco que se recorta en el horizonte.
Ascendiendo por las pedreras

Entre glera y glera algún amable bosquecillo

Las paredes ya cercanas


El enorme pino seco que marca la llegada al cresterío
El gran árbol seco se encuentra ya en la cresta, y da paso a una gran dolina que cruzamos para rodear la cresta y ascender por la otra vertiente. A partir de ahora recorreremos la cresta o iremos un poco por debajo de ella siguiendo siempre los innumerables hitos hacia la cima, todavía no visible. A la izquierda y muy abajo aparece ya el verde valle de Bardají salpicado de aldeas, y por encima de ellas la imponente cara oeste del Turbón.
Cruzando la dolina, pasamos a la otra vertiente.

La cima todavía no es visible

Al sur, la aldea de Llert y valle de Bardají

Algún tramo lo hacemos por la cresta, aunque la traza va un poco más abajo

En este último tramo el viento del sur azota con fuerza, y unido al plomizo cielo deja un ambiente bastante desapacible, muy otoñal. Justo antes de llegar al Tozal de Baciero vemos una docena de sarrios correteando por unas praderas cercanas. Siempre que he venido a esta montaña he visto sarrios. Hacia el oeste tenemos muy buena vista sobre el macizo de Cotiella. Al norte, todo el Pirineo del Valle de Benasque, algo velado por la nubosidad. Hacemos las correspondientes fotos y abandonamos la cima pasmados de frío. 

La cima muy cercana se eleva a nuestra derecha. Al fondo aparece otra cota secundaria



Macizo de Cotiella, con muy poca nieve

Seira a nuestros pies. Al fondo valle de Barbaruens y circo de Armeña

Kuka, Marta, Enrique. Detrás el Turbón

Rápidamente deshacemos el itinerario hasta llegar a la dolina que marca el punto de descenso por las pedreras. Justo en este punto, y bajo una pared lisa que nos protege del viento sur hacemos un alto para comer algo, ya que de la cima hemos salido con prisa y hay que meter algo al cuerpo. Mientras damos buena cuenta del bocata llega una pareja con sus dos hijos. Dos de ellos continúan hacia la cima, y los otros se quedan cobijados junto a nosotros. Es la primera vez que encuentro gente por aquí, y he venido ya unas cuantas. El resto del descenso sin historia, siguiendo los hitos y marcas azules. Pronto nos encontramos ya en la pista, que enfilamos hasta el coche, aunque un poco antes cruzamos un ramal que asciende a la cercana ermita de Sin Chuan, y allí que vamos. Gran mirador sobre el valle del Esera y Cotiella.
Descendemos

Resto de lo que debió ser un hermoso ejemplar de pino negro se recorta sobre el valle de Bardají

Al fondo se sitúa la dolina donde haremos una parada

Cambiamos de vertiente y descendemos ya hacia la pista

Ya en el cortafuegos

Fin de descenso. Ahora al encuentro de la pista

Desde la ermita, Gabás

Ermita nueva de Sin Chuan
Una preciosa matinal. Una montaña, que para su modesta altura, tiene un aspecto de más envergadura. Recuerdos de mi primera ascensión hace muuuuchos años, cuando empezaba a hacer excursiones. Me acompañaba mi hermano Carlos y mi padre. Fue una travesía desde La Muria hasta Abi, organizada por Montañeros de Aragón de Barbastro. Nostalgia....
No tengo fotos de aquella ascensión realizada en 1975, pero Carlos me ha prestado unas bonitas fotos de su ascensión invernal de 2003.



19 abril 2019. Kuka, Marta, Enrique

2019-04-02

Llena del Bozo (2565 mts)


Llena del Bozo, Llena de la Garganta y Aspe
La Llena del Bozo es el más occidental de la trilogía de picos que dibuja el horizonte que se divisa al llegar a  Aísa. Desde esta localidad jacetana recorremos una decena de kilómetros a través de una sinuosa carretera hasta llegar al aparcamiento de la Cleta. Es en este punto donde dejamos el coche y empezamos a caminar, tratando de revivir la excursión que en 1997 por las mismas fechas realizamos junto a Carli y Pedro. Nada más emprender nuestro camino atravesamos una puerta metálica con cuidado de no golpearnos la cabeza. Tras transitar durante cinco minutos por una pista cementada, el panorama se abre junto al Refugio de Saleras permitiéndonos ver los picos que cierran el valle de Aísa hacia el norte y el tributario valle de Rigüelo hacia el este. Cruzamos de piedra en piedra el todavía en marzo no muy caudaloso Barranco de Igüer y nos encaramamos por la loma que cómodamente nos llevará por el mismo sendero señalizado que se dirige hacia el pico de Aspe.
Dejamos atrás el Refugio de Saleras

Hacia el Este, valle de Rigüelo y Mallos de Lecherín
 Dejamos a la derecha el embudo que nos llevaría a este pico y seguimos el camino que inequívocamente se dirige hacia el norte.
Dejamos a la derecha la ruta al Aspe y enfilamos hacia el collado que separa la Llena del Bozo y Llena de la Garganta
Desde Monrepós teníamos la sensación de que tras este parco invierno en precipitaciones había mejor innivación en el pirineo occidental que en todo lo que queda al este del Valle del Aragón, en cuyas caras sur la nieve comienza muy por encima de los 2000 metros. Es a partir de la cota 1900 de nuestra ruta donde comienza la nieve, punto a partir del cual calzamos crampones.   Progresamos por nieve dura bajo las paredes de la Llena de la Garganta hasta llegar a un canalón que nos obligará a trazar zetas para superar el creciente desnivel. Una vez arriba avanzamos por un blanco valle entre las nevadas laderas de las dos montañas, que nos depositará tras 2 horas y 45 minutos en la Brecha Wallon o Paso de Napazal, desde el que contemplamos el estrecho corredor que sube desde el Barranco de Aspe.
Sobre los 2000 mts

Las peladas laderas de Mesola

Enfilando hacia el canalón

A partir de aquí nos planteamos qué camino seguir para el definitivo ataque a la cumbre. En ausencia de huellas marcadas, aparentemente desde la Brecha se intuye cerca del filo un camino más empinado que el que asciende más a la izquierda rodeando un espolón rocoso. Es por éste por el que nos decidimos al observar unas huellas que después no tendrían continuidad. Error, creíamos que  el sol que llevaba horas calentando esa ladera habría reblandecido la nieve, pero se trata de nieve venteada que no transforma, a veces más hielo que nieve. Ya en el flanqueo previo cuesta clavar las pisadas, pero aún se hace más complicado al intentar progresar por la empinada pala, cortada en su mitad por una faja rocosa que nos hace sudar de lo lindo. A duras penas conseguimos salir del trance y respiramos en un rellano previo a la cima,, a la que llegamos ya sin mayor dificultad. A tenor del descenso que realizamos por la pala más cercana al filo que separa de la vertiente opuesta, parece más recomendable ascender siguiendo esta última opción. 
Desde la Brecha comenzamos el flanqueo. A nuestra espalda la espectacular Llena de la Garganta
Después de superar la dura pendiente damos vista al oeste. Bernera y Bisaurín.
Llegando a la cima

El viento que nos ha acompañado desde el principio se hace notar en la cima, pero bien abrigados nos deleitamos con las vistas hacia los picos occidentales, con el Macizo de Bernera en primer término y el coloso Bisaurín detrás. Hacia el este, las caras norte de la Llena de la Garganta y el Aspe se muestran desafiantes. Bajamos la vista hacia los tupidos hayedos del Valle de Aspe y avistamos sorprendidos el humo que procede de una quema de pastos bajo el Macizo de Sesques, y que después terminó extendiéndose a nuestra vertiente, dejando una ligera calima que empañó en parte el azulado color celeste.
Zoom hacia la Canal de Izas. Al fondo Tres Sorores, y a la derecha Pala de Ip
Bisaurín, y al fondo picos de Zuriza

Ambiente invernal

Pala de Ip, Aspe, Collarada

Midi, Pallas, Balaitous

Hacia el norte, Bozo de Bernera en primer término
Llegando a la cima hemos visto una línea de huellas que tomamos en fuerte descenso hacia la brecha. Al principio con cuidado, pues hay bastante hielo. El descenso no ofrece mayor dificultad aparte de la lógica precaución que precisa la nieve dura. 

Hacia el sur, La Magdalena y Peña Oroel

A diferencia de la ascensión, ahora bajamos directamente a la brecha




El estrecho paso hacia el norte da miedo

A partir de la Brecha Wallon seguimos el mismo camino de ascenso con la nieve ya transformada, lo que permite progresar rápidamente. Después de quitarnos los crampones en la cota 1900, en menos de una hora llegamos al coche. 


Punta Alta de Napazal

Río Estarrún. Al fondo macizo de Bernera y Llena del Bozo
Vista de la ladera este desde la Brecha Wallon, con la ruta seguida

22 años después repetimos la experiencia de subir a la Llena del Bozo, saboreando en esta ocasión la soledad y el silencio que proporciona la montaña entre semana, con el añadido de la exigencia que nos ha requerido el ataque final a la cumbre. Este extraño invierno parecía habernos privado de la nieve, pero si se busca se encuentra. 
27 de marzo de 2019. Enrique y Fernando





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