Es fácil recordar datos cuantitativos como nombres de picos, altitudes, desniveles, orientaciones, acotaciones geográficas, coordenadas GPS, grados de dificultad en diferentes escalas ... nos sobran mediciones y este blog es sólo para guardar pequeños detalles que sirvan para pulsar el nodo neuronal que dispara en nuestro cerebro evocaciones, recuerdos, sensaciones, sugerencias y demás impresiones cualitativas

2019-03-07

Bernera (2432 mts)

Bernera, desde Lizara
 Anticiclón eterno, sol a raudales  y por supuesto, las estaciones de esquí a tope, y por tanto sus accesos colapsados. Huimos de estas carreteras y nos dirigimos hacia Lizara por la carretera de Los Mallos, como le llamamos nosotros, “territorio sagrado”. Tras el preceptivo almuerzo en Puente La Reina, donde coincidimos con David Naval y compañía (buscando bucardos)  nos dirigimos al refugio de Lizara. Al llegar, nos damos cuenta de que algo raro pasa, no podemos ni acceder con el coche, teniendo que dejarlo de mala manera en la cuneta, unos 200 metros antes del refugio. Los accesos están bloqueados por un montón de vehículos. 
Mientras preparamos el material entablamos conversación con la vecina de parquin. Va sola, y lleva la idea de ir a Bisaurín,  pero cuando le comentamos que vamos a Bernera, se anima y solicita venir con nosotros. No problem, rápidamente adoptamos a Marina la pamplonica,  y en un periquete, tras calzarnos los crampones,  emprendemos la marcha por el GR hacia el collado del Bozo.
Primeras rampas. Atrás queda el Bisaurín
El itinerario está jalonado de banderines rojos. Por delante de nosotros un buen montón de esquiadores ascienden hacia el collado. Está claro que hay competición o algo parecido, por eso el atasco de coches…Vamos siguiendo las zetas de los esquiadores, ascendiendo muy cómodamente y disfrutando de las suaves pendientes.
A nuestra izquierda la barrera rocosa sobre la que se sitúa la cima de Bernera, y también la curiosa Chimenea del Estrato, que ascendimos hace años. 
Punta Alta de Napazal, y en sombra la Chimenea del Estrato. Al fondo a la derecha el collado del Bozo

Rafa nos saca esta foto a Marina y a mí

Llegando al Collado del Bozo
Casi sin darnos cuenta hemos llegado al collado, dando vista hacia el este a la bonita Llena del Bozo, que apenas deja sitio para entrever a sus vecinos Llena de la Garganta y Aspe. Más lejos, Collarada deja ver su figura inconfundible.En el collado hay tres personas con chalecos fosforitos. Nos dicen que son de un club de Durango, y han organizado una marcha no competitiva de skimo hasta el Pico Olibón. O sea, que de momento seguimos con una buena huella, que nunca estorba.
Collado del Bozo. Zoom al Llena de la Garganta
Proseguimos a la izquierda realizando un flanqueo bajo las paredes de la Punta Alta de Napazal, siguiendo los banderines, lo cual es muy relajante. Cuando acabamos el flanqueo, junto a una gran roca realizamos un pequeño descanso. Comemos algo y nos hidratamos, pues el sol calienta bastante.  Momento en el que una pareja nos alcanza, son Jordi y Cristina, de Lérida, y un precioso samoyedo llamado Balú. Llevan la misma idea que nosotros, ascender Bernera y bajar directamente al Valle de Castillones haciendo una circular. Continuamos la marcha los cinco, y tras descender unos metros al fondo del valle superior de Aísa, damos vista ya al Pico Olibón, que destaca sobre los demás. Un poco después abandonamos la ruta balizada y giramos a la izquierda por una empinada pala de nieve, en la que afloran algunas rocas. Este primer tramo tiene una pendiente considerable.  
Flanqueo  bajo la muralla de la Punta Alta de Napazal


Giramos a la izquierda hacia el valle situado entre los dos Berneras

La pendiente se acentúa. Abajo queda ya el valle superior de Aísa

Al fondo del valle destaca la Ruabe del Bozo
 La pendiente se suaviza al llegar a un circo superior formado por Bernera al sur y Ruabe de Bernera al norte. El sol  calienta esta vertiente este y la nieve se va ablandando, así que Rafa y yo pasamos a raquetas al entrar este circo inmensamente blanco. A nuestras espaldas, la Llena del Bozo va adquiriendo la relevancia que se le presuponía.
Marina y yo vamos por delante, detrás Cristina y Jordi, y Rafa, que tiene un problema con la vista, ya que se le ha metido algo de crema solar en los ojos, se queda algo descolgado, pero dada la amplitud del circo, en todo momento nos vamos viendo. Balú va por libre.
El Bernera va tomando forma

Jordi, y Llena del Bozo

Rafa

Viendo lo que nos queda hasta la cima


Aquí se aprecia la magnitud de este valle colgado
Llegamos al collado que nos separa de la cumbre, a la que llegamos seguidamente por una campa de nieve muy dura.  La cima es una gran llanura defendida por una potente muralla. La vista sobre Bisaurín es fantástica.  Coincidimos allí con dos esquiadores, uno de ellos con acento italiano, con el que charlamos de montaña y de perros. Nos cuenta que siempre ha ido solo a la montaña, bueno, solo no, con su perro que le acompañó siempre en sus aventuras, incluso en escaladas y ferratas. Nos habla de que ya no podrá hacer más escaladas con él. Lo relata con mucha ternura. Mientras tanto Balú no dejaba de mirar nuestros bocatas. ¡Que peligro!
Llegando al collado

Y a la cima

Rafa, últimos metros

Jordi y Cristina

Ambiente distendido

Rafa y Enrique

Balú, Cristina y Marina
Repasamos el rosario de cimas que se ven desde aquí. Una grandiosa vista de todo el Pirineo Occidental. Jordi, viendo que los otros dos esquiadores van a descender por la misma ruta que nosotros, propone que adoptemos temporalmente a Cristina, y así él puede descender acompañado. Dicho y hecho, Jordi desciende con los otros dos, y acompañado de Balú. Nosotros bajaremos con Cristina y Marina. Nos ponemos crampones, ya que esta vertiente oeste, por donde descenderemos, está poco soleada y es empinada.
Vista hacia el Pirineo más occidental. Destacan Mesa Tres Reyes y Anie
Seguimos algunas huellas, pero no tiene pérdida. En un principio, la nieve bastante dura hace que bajemos con cuidado, pero sin problemas, salvo algún pequeño resbalón, y mi piolet, que al cambiar de mano, se escurrió unos metros ladera abajo. Sin más. Los últimos metros, ya al sol, tienen algún tramo empinado y estrecho antes de desembocar en el tapado barranco de Castillones, que desciende desde Plana Mistresa. Cruzamos el barranco y enlazamos con el GR que une Lizara con el Valle de Los Sarrios. Unos metros más arriba queda el curioso refugio de Forestales, que parece una pagoda. A partir de aquí, el camino, con una nieve muy blanda y triturada se hace bastante penoso. 
Descendemos por la cara oeste. Al fondo Bisaurín



Bernera. De allí venimos

Ya en el Valle de Castillones. Al fondo Cúpula de Secús y Liouvielle

Dejamos atrás el refugio de Oldacua y después de atravesar un bosquecillo salimos a un alto donde divisamos ya a nuestros pies el refugio de Lizara. Rafa y Cristina nos han cogido la delantera y llegan unos minutos antes. Desde arriba, Marina y yo los vemos junto a Jordi y Balú ya en el refugio. Nosotros llegamos poco después.
Nos hidratamos,  charlamos un poco, y nos despedimos. Ha sido un gran día. De los que se recuerdan mucho tiempo. 
Refugio Oldacoa

Cristina, Jordi, Marina, Enrique, Rafa
Rafa y yo, aún nos detenemos en Aragüés, donde encontramos abierto el bar Bisaurín. Nos tomamos unos carajillos de Bailys. Al otro lado de la barra, Ester, gente encantadora,  con la que charlamos animadamente un buen rato. Por fin, con gran pereza emprendemos el viaje de vuelta por “el territorio sagrado”, prometiendo a Ester que la próxima vez que vayamos por este precioso valle repetiremos el estupendo carajillo junto a la estufa redonda que preside el local. A lo mejor es pronto, porque ya ponemos en cartera la circular al Bisaurín subiendo por el Norte y bajando por la ruta normal del Sur. ¿Quién se apunta?
Un día inolvidable, una ascensión deseada hace mucho tiempo. Una grata compañía, y una lástima no haber podido charlar un buen rato en el refugio con Jordi, Cristina, Marina, y el italiano (creo que se llamaba Martin).
Malditas prisas.

24 febrero 2019. Marina, Cristina, Jordi, Rafa, Balú, Enrique


Track de la ascensión

2019-01-31

Gratal (1567 mts)


El Gratal es el pico comodín. Cercano a Zaragoza es perfecto para esos días en que el Pirineo está mal, o cuando tienes algún compromiso vespertino, o cuando en pleno invierno, un amigo viene de viaje con zapatillas y pantalón de verano y te dice que le lleves al monte, cosa que no ha sucedido desde hace muchos años, y no sabes dónde ir. Pues al Gratal.
La víspera tuvimos una cuchipanda Pedro, Carlos, Toño y yo.Una quedada a cuatro, que no se celebraba desde 1984. Tela!!! Jornada entrañable entre amigos, conversaciones del colegio, de la adolescencia, recuerdos de nuestros inicios montañeros, La Peña, Canfranero, Canal Roya,…Aquel penoso vivac congelador en un lugar perdido en la zona norte de Pusilibro…Un vivac no es una cosa del otro mundo. Todo el mundo lo hace, en una cima, en un lago, en una cresta, pero, en un lugar inexistente…, que ni sabemos ubicar en el mapa, ni al que ni sabríamos volver a llegar…¡Qué tiempos!
Recojo a Pedro y tras un breve viaje llegamos a la antigua hospedería de Arguís, donde nos recibe una gélida “brisa”. El embalse está medio congelado, cruzamos la vetusta presa e iniciamos la marcha por la pista que asciende muy suavemente por la margen derecha del pantano. Una fina capa de nieve cubre el trazado, que trascurre prácticamente en umbría buena parte de la excursión.  El itinerario abandona la pista y se introduce en una garganta por donde discurre un soterrado gasoducto. La pendiente se empieza a enderezar bastante, sobre todo en el último tramo, que más bien parece un cortafuegos, o quizá lo sea. Al llegar arriba aparece como de la nada la altiva cima del Gratal, de la que nos separa un curioso llano. Un fuerte viento nos recibe en esta especie de colladete donde cruzamos una pista. Estamos a 1440 mts. Menos mal que en el siguiente tramo tenemos el sol asegurado.
Arguís. Comienzo por la pista

Entramos en el barranco

Seguimos por el gasoducto

Collado. Descubrimos el Gratal
Descendemos al llano y tras atravesarlo, más rápido de lo que parecía inicialmente, alcanzamos la ladera del pico (1360 mts), donde una traza de pista y posteriormente un empinado sendero se retuerce hacia arriba entre los bojes, y sumidos de nuevo en la umbría. Un grupo de montañeros se une a nosotros. Dicen que vienen del Peiró, así que van a hacer doblete. Llegamos a la  cima y descubrimos a nuestros pies la Hoya de Huesca. Buena vista, la verdad. Si no fuera por el frío que hace…, y es que en esta cima, a la que ya he ascendido un buen número de veces, raramente me he encontrado una temperatura agradable. La estancia en la cima es fugaz, el viento nos expulsa. Pedro está aterido de frío, y es que esto no se parece en nada a la Serra de la Tramuntana, y vaya indumentaria que nos ha traído. En fin, el eligió esta montaña.
Desde la cima. Peña Mediodía, y al fondo Guara


Hacia el oeste. Sierra Caballera

 El descenso lo hacemos rápido pero con cuidado. El camino está cubierto de una capa de nieve que se ha ido helando con las pisadas y hay que extremar las precauciones, agarrándonos a los bojes que flanquean el itinerario. Más peligro tenía la fuerte pendiente del gasoducto, donde al final aterricé sin quererlo.
Peña Mediodía

Casi cuatro horas después llegamos de nuevo a la hospedería. El viento sigue soplando, y rápidamente nos metemos en el coche. Una salida corta pero bonita. Un reencuentro, un volver a hacer planes. Lo echaba de menos.
Track de la ascensión
21 Enero 2019. Pedro y Enrique


2019-01-22

Sacroux (2676 mts)

Pico Sacroux, con la ruta seguida desde el Puerto de La Glera
El Pico Sacroux se sitúa en el alto valle del Esera, al NO de los Llanos del Hospital, y por encima del visitado ibón de Gorgutes. Es una cima poco individualizada, y sin embargo tiene una curiosa posición adelantando su situación al Norte de la cordillera y dejando unas vistas magníficas sobre la cadena fronteriza del valle de Remuñe que solo se puede ver desde el país vecino. En verano, por su corta aproximación, es una cima bastante frecuentada.
Lleva un mes sin nevar, y la carretera está completamente limpia; así que nos plantamos  con el coche a 1800 mts. Son las 8,30h. y la temperatura es de 5º. Increíble para un 4 de Enero. 
El comienzo es bastante tieso, una sendero escalonado que rápidamente gana altura. Avanzamos con cuidado porque un torrente helado comparte durante un trecho el itinerario. Dejamos el bosque atrás al mismo tiempo que la pendiente se modera y ya tenemos enfrente el Pico de la Montañeta con su corredor nevado, al que se dirigen un grupo de montañeros. El sendero enfila hacia el oeste paralelo al barranco, que más tarde cruzamos por una palanca de madera. Cambiamos de dirección hacia el este por pendientes suaves  al tiempo que nos vamos acercando al Pico de La Montañeta.
Poco antes de cruzar el torrente de Gorgutes

Cruzamos el torrente de Gorgutes

Ascendemos por la otra vertiente, con el Mall Pintrat a la espalda

La Montañeta, con su corredor NO
 La nieve, hasta ahora intermitente, tiene ya continuidad.  Al llegar a la altura de los ibones de la Solana de Gorgutes volvemos de nuevo hacia el oeste.  Las últimas rampas antes de llegar al ibón de Gorgutes ya empiezan a estar bastante duritas, así, que al llegar a la altura del lago nos detenemos para poner los crampones.
Llegando al helado lago de Gorgutes. Al fondo a la derecha empieza a destacar el Sacroux
 A partir de aquí, el paisaje es de alta montaña. Por encima del blanco inmaculado del lago se levanta la altiva cresta de Estaouas y más a la izquierda la formidable pirámide del Mall Pintrat. A nuestra espalda queda el macizo de las Maladetas. Continuamos la marcada huella hacia el cercano puerto de La Glera, donde nos recibe una ráfaga de gélido viento. Estamos justo en la frontera y giramos hacia el oeste bajo la cresta que proviene del Sacroux, que ya vemos a lo lejos.
A la altura del Puerto de La Glera

Puerto de La Glera
 La huella sigue un valle nevado que se dirige hacia la muralla del Estaouas, y que desde la distancia vemos que asciende un corredor ya cercano a la parte final de la ascensión. Yo recuerdo mi última ascensión que data del mes de julio de 2003, y el itinerario, que va ganando altura por las repisas de la cresta en dirección a la cima. Además vemos una línea de hitos que lleva justo esa dirección, así que la seguiremos. Al avanzar por empinadas zonas rocosas orientadas al sur desaparece la nieve. Nos quitamos los crampones, y continuamos siguiendo siempre los hitos. Vuelven a aparecer los neveros, y de nieve muy dura, sin crampones!!! Con mucho cuidado vamos avanzando buscando la roca, al tiempo que el valle nevado va quedando abajo. Está claro que este itinerario es para el verano. Bufff, media vuelta, estamos arriesgando, y tampoco es cuestión de poner y quitar crampones. Descendemos  por un empinado nevero hasta el valle y retomamos la huella en la nieve. El corredor es menos empinado de lo que pensábamos, y además es muy corto, y con la huella que hay más bien parece una escalera.

Abandonamos el valle y nos dirigimos a las laderas de la derecha. (Ruta de verano)

De nuevo descendemos al valle. Enfrente el Estaouas

Corredor

Ya casi saliendo
Superado el corredor desembocamos en una ladera pedregosa previa a la cumbre. Nos descalzamos de nuevo y emprendemos la última subida que nos deposita en una breve cresta desde la que ya vemos el sombrío valle de Lys, y los restos de un oxidado pluviómetro. Extraño lugar para venir a medir la lluvia caída……
Vista hacia atrás. Pico de Salvaguardia y Maladetas

Ultima rampa, ya sin nieve
Desde la cima, lo dicho anteriormente, visión privilegiada sobre las caras norte de Mall Plané, Mall Barrat, Maupas, Lezat, Quairat, etc. Al norte, la estación de esquí de Superbagneres espera una meteo más propicia. Más atrás Bagneres de Luchón. Igualmente vistas inusuales de Salvaguardia y Pico de la Mina, y como no, la conocidísima imagen del macizo de las Maladetas con esa triste luz de invierno. 
Marta, y las Maladetas, incluso Aneto

Típica luz de invierno

Enrique, Kuka, Marta

Boum, Maupas, Lezat, Quairat, y el pluviómetro (desde la cima)

Vertiente norte del Pico de la Mina y Salvaguardia


El viento, bastante frío, nos convence para abandonar la cima en pocos minutos. Los justos para disfrutar del panorama e inmortalizarlo.Descendemos la pedrera hasta el lugar donde empieza la nieve, y donde hemos dejado los crampones. Allí nos cruzamos con dos montañeros que se dirigen a la cima.  Nos introducimos de nuevo en el corredor, el cual descendemos bastante ligeros hasta alcanzar el fondo del valle. Poco después dejamos a la izquierda el puerto de la Glera y a la derecha el ibón de Gorgutes.
Dos montañeros ascienden, ya por encima del corredor


Desde Gorgutes, vista hacia el pico. En verde la ruta seguida, y en rojo el tramo que abandonamos
Cuenca de Gorgutes. Al fondo Mall Pintrat
El resto del descenso nos limitamos a seguir el itinerario de ida, salvo un pequeño acercamiento a los lagos de la Solana de Gorgutes, que no habíamos visto en la ascensión, y que se encuentran completamente helados. Un poco más arriba, la gente del corredor de La Montañeta va descendiendo también.
Seis horas después de haber iniciado la excursión llegamos de nuevo a la carretera. Fin de trayecto.
El pico de Sacroux, es lo que yo llamaría un pico muy rentable. Menos de 900 mts de desnivel, itinerario “relativamente sencillo” y como premio unos paisajes dignos de cimas con más solera. Y en invierno, ambiente de alta montaña. No va más.
Ibones de la Solana de Gorgutes

Picos de La Montañeta y Salvaguardia
Track de la ascensión

4 Enero 2019. Kuka, Marta, Enrique
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